El problema de las tierras en Cuba Antonio Alonso/PDCR Santiago de Cuba, 15 de enero, 2008
El pronunciamiento de Raúl Castro, sobre las tierras, ha creado todo un cúmulo de expectativas y especulaciones. Muchos se hacen la idea de que el gobierno al fin va a entregar tierras y hasta se ilusionan, creyendo que con un pedazo de tierra terminarían sus penurias alimentarias. La experiencia ha demostrado en estos casi 50 años de control estatal sobre la actividad productiva, incluyendo la producción agropecuaria, que el problema no radica en la posesión de tierra, sino en la falta de libertad económica. No por gusto Cuba ocupa el antepenúltimo lugar de las naciones con menos libertad económica, sólo seguida de Corea del Norte que ocupa el 157 como último lugar. En enero del 2005, se le dirigió una misiva a las principales instituciones cubanas para lograr una III Reforma Agraria que cumpliera con algunos parámetros básicos y redimiera algunos derechos de nuestro campesinado. Nunca se dio respuesta a la misma, con lo que se demuestra que no hubo voluntad política para llegar a un debate sobre el tema. No se trata como dijimos antes de la posesión de las tierras, sino del carácter y concepción del derecho de propiedad. El derecho de propiedad incluye el derecho al libre mercado y libertad de precios. Con esto se da inicio a la solución de los principales problemas que afectan al productor privado cubano. El mercado libre campesino, aunque no fue totalmente libre y contó con un sinnúmero de trabas burocráticas y funcionales típicas de los regímenes totalitarios, al menos demostró la fuerza y creatividad de la iniciativa privada. Exhortamos a las autoridades cubanas que recapitulen sobre nuestra misiva de enero, 2005. En ella encontrarán las principales recomendaciones y soluciones a las demandas y aspiraciones de nuestros campesinos, incluso de aquellos considerados, “campesinos sin tierra”.
Carta adjunta:
Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba Ast. Solicitud de una III Ley de Reforma Agraria
8-. La ANAIC se pronuncia en contra del reparto de tierra
equitativo, como parte de una maniobra política, las tierras
deben otorgarse de acuerdo a la capacidad y posibilidad de uso,
con iguales posibilidades para todos, sin tráfico de influencias
de ningún tipo.
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