Noticias
Artículos
Archivo
Cooperativas
Correspondencias
Documentos
Enlaces
Fotos
Quienes somos
Portada
Index
|
|
Periodista desinformado
Lic. Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Septiembre del 2001 - Tracey Eaton, en artículo
publicado en el Dallas Morning News, muestra un cuadro de
la agricultura cubana bastante distanciado de la realidad.
En su escrito, Eaton habla de una supuesta "revolución
verde" y, coincidiendo con otro autor norteamericano,
la define como "la ola del futuro para los países en
desarrollo".
Desafortunadamente, su visión del agro en la mayor de Las
Antillas es distorsionada. El principal cultivo, la caña
de azúcar, se encuentra en crisis permanente. Los
rendimientos por área logrados son los más bajos del
mundo, según la Organización para la Alimentación y la
Agricultura (FAO). La última zafra azucarera apenas rebasó
los 3,5 millones de toneladas, un volumen ridículo si se
tiene en cuenta que en 1919 ya se elaboraban más de 4
millones con la cuarta parte de la población actual y
medios tecnológicos inferiores.
Dado este desastre, a partir del presente mes el gobierno
le quitó a cada ciudadano una libra de azúcar crudo de
la cuota mensual vendida a través del sistema de
racionamiento. Con ello quedó reducida a dos libras,
hecho insólito en país que históricamente se situó
entre los mayores suministradores de azúcar al mundo.
La ganadería vacuna, riqueza tradicional del país, está
en proceso de extinción. La masa ganadera disminuyó en
39,0 por ciento entre 1967 y 1999, según los datos
oficiales disponibles, aunque muchos especialistas estiman
que el decrecimiento es mayor.
El ganado restante se encuentra en pésimas condiciones:
mal atendido, con áreas de pastos cada vez menores debido
a la invasión de la maleza y, además víctima del
permanente hurto y sacrificio ilegal facilitado por el
descontrol existente sobre los animales y la alta demanda
insatisfecha de carne.
Como consecuencia, la producción de leche se redujo en
45,4 por ciento y la de carne vacuna en 49,2 por ciento
entre 1989 y 1999. Actualmente, la leche es vendida a los
niños (de manera racionada) sólo hasta que cumplen los
siete años de edad. La carne roja, como bien señala el
señor Eaton, "está fuera del alcance de la mayoría
de los cubanos".
El calamitoso estado de la agricultura también queda
comprobado por la alta dependencia del exterior para la
alimentación de los cubanos. El 55 por ciento de las
calorías, el 50 de las proteínas y el 90 por ciento de
las grasas consumidas por la población provienen de las
importaciones, según lo informado en el V Congreso de la
Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba
(ANECC), que se efectuó a fines de 2000.
Debe aclararse que la dependencia real es mucho más
elevada de la que se desprende de estos porcentajes, pues
los consumos de nutrientes están contraídos en una
proporción alta por el mercado racionado. Incluso son más
bajos que aquellos anteriores al llamado "período
especial".
Los consumos de nutrientes en el 2000 ascendieron a 2,585
calorías y 68 gramos de proteínas diarios, de acuerdo
con informaciones oficiales, lo que representa 12,4 por
ciento y 13 por ciento, respectivamente, por debajo de los
niveles pre crisis. En el caso de la ingestión de grasas
comestibles se calcula que la diferencia es superior al 40
por ciento.
Asimismo, el consumo actual de nutrientes está afectado
por una estratificación social en aumento lo que resulta
en el acceso a los alimentos de forma desigual, en
dependencia principalmente de que las personas posean dólares.
A la vez, prevalece cierto factor prácticamente
inexistente antes de la década del 90: el turismo (1 millón
765 mil visitantes en el 2000), que con su consumo
alimentario distorsiona considerablemente los per cápita
nacionales, que no guardan relación alguna con la
verdadera situación alimentaria afrontada por la ciudadanía.
Por último, Eaton expresa que a diferencia de otros
lugares donde se han efectuado reformas agrícolas, en
Cuba no ha existido el abandono por los campesinos de sus
tierras y la existencia de emigración rural masiva. Eaton
debe conocer que antes de 1959 el 43 por ciento de la
población cubana residía en zonas rurales. El censo
efectuado en 1981 arrojó que la población rural se
redujo al 31 por ciento y, de acuerdo a los anuarios estadísticos
gubernamentales, en la actualidad se estima en poco más
del 20 por ciento, con alta tendencia a disminuir.
Este impresionante despoblamiento rural fue causado por la
aplicación de un modelo centralizador que desarraigó
masivamente al campesino de su tierra. El latifundio
existente antes de 1959 se sustituyó por el latifundio
estatal, que con sus mecanismos anuló la creatividad, la
iniciativa individual y colectiva en la agricultura
cubana, y provocó el éxodo indetenible de los campesinos
hacia las ciudades.
Es cierto que en años recientes se han aplicado
determinadas iniciativas en busca de mayores niveles de
eficiencia productiva, apoyándose en mecanismos de
mercado. Es el caso de algunas experiencias comenzadas por
las Fuerzas Armadas, como los huertos intensivos y los
organopónicos para el cultivo de vegetales, con amplia
utilización de estímulos salariales y de otro tipo a los
trabajadores.
También se han aplicado otras reformas dirigidas a pagar
mejores precios por sus productos a los agricultores,
incluidos los campesinos particulares, tomando en
consideración las fluctuaciones del mercado. Sin embargo,
estas reformas son muy tímidas y, por tanto, han tenido
un impacto productivo limitado.
Verdaderamente, la solución viable para sacar a la
agricultura cubana de la crisis es la realización de
transformaciones que, con sus etapas, secuencias, y en un
marco jurídico adecuado, entregue la tierra a los
campesinos y, donde sea posible que los productores
dirijan sus organizaciones, decidan libremente sus
destinos a través de verdaderas cooperativas u otras
formas de gestión.
Mientras tanto, carece de sentido hablar de que una
revolución verde esté en marcha.
|
|
|
|
|

©Copyright 2000 GACICUBA
Webmaster: Alexandria Library Incorporated |