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ALIANZA NACIONAL DE AGRICULTORES INDEPENDIENES DE CUBA 

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Reacción de los campesinos al Decreto Ley 225
Antonio Alonso Pérez, vicepresidente de la ANAIC y de la cooperativa independiente Transición

SANTIAGO DE CUBA, enero 23 de 1998 - A pocos días de darse a conocer el Decreto Ley 225 los propietarios de ganado tanto vacuno como equino han reaccionado airadamente considerando la medida contraproducente porque saben que el decreto trata de desvirtuar las verdaderas causas de la reducción de la masa ganadera en Cuba.
Conscientes de su falta de derechos y de los mecanismos para enfrentar la medida, han apelado a la única alternativa que le han dejado: la venta al estado de todo su ganado y algunos han decidido comenzar la cría de otros animales exentos de estas regulaciones, como es el chivo y el carnero.
No obstante se oyen análisis como éstos:
En los últimos tiempos, y debido al indetenible descrecimiento de la masa ganadera en Cuba, los funcionarios estatales han buscado en el hurto y sacrificio la causa de la casi extinción del ganado, desestimando la verdadera causa del problema, que es el mal manejo de las vacas en ordeño, donde un gran por ciento de los terneros mueren y otros nunca alcanzan un desarrollo normal como para reemplazar el ganado en producción. A las vacas se le extrae toda la leche con el afán de cumplir los planes, siendo éste el único parámetro para medir la eficiencia de las vaquerías.
A todo esto se le suma la carencia de pienso y disminución de las áreas de pastoreo por el avance implacable del marabú y otras plantas indeseables. El comercio indiscriminado en los primeros años de la revolución donde fueron a parar al exterior muchos de los mejores sementales del país. El cruzamiento de razas incompatibles buscando el ganado ideal para carne y leche, lo que produjo un animal sumamente débil, que junto a las anomalías anteriores aumentó la mortalidad de los terneros.
La penalización del sacrificio de ganado, incluso por parte de sus propietarios, desestimuló su crianza, ya que el campesino comenzó a sentirse custodio del ganado y no dueño.
Como si las medidas antes expuestas no fueran lo suficiente como para desestimular la crianza del ganado, se han impuesto otras como la del servicio veterinario obligatorio y la adquisición de los medicamentos en divisas, y como si fuera poco, se implementa el decreto ley 225. Ahora sólo queda una pregunta: ¿Cuando fue más saludable y numerosa la ganadería en Cuba, antes o después de la revolución?

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