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Policía o buena gente
Por Antonio Alonso
El campesino independiente y miembro de la
cooperativa independiente Transición José Armando
Berenguer Pérez se encontró con el Capitán de la
Seguridad del Estado de apellido Tamayo en el poblado
de Jutinicú.
Como es característico en ellos, le mostró cierta
amistad en público. Este comportamiento amigable es
parte de los mecanismos de inteligencia para comprometer
a las personas que ellos atienden o que son
monitoreados por la policía política.
El oficial Tamayo en un tomo un tanto jocoso le dijo al
Mellizo, como todos conocen a José Armando Berenguer, “
¿cómo estaban las cosas? A lo que el Mellizo le
contestó: “Cada vez peor”
- Es cierto que existen muchos problemas, argumentó
Tamayo, pero todos no pueden solucionarse juntos, las
cosas se irán resolviendo poco a poco.
Armando, o sea el Mellizo entre otras muchas cosas le
dijo:
- Mira, te aseguro que ese infeliz campesino que ahora
le está vendiendo esos Boniatos de su cosecha a Pedro
Ruiz que es el representante vendedor de la Cooperativa
de Crédito y Servicios Manuel Guardia no sabe a como le
van a pagar su producto.
El Oficial de la Seguridad del Estado haciéndose el
sorprendido le dijo:
-Cómo
tú vas a pensar. Entonces se dirigió al guajiro y le
pregunto:
-¿A cómo está vendiendo la mercancía? El señor le
contestó:
-No sé, nosotros no ponemos los precios, eso viene de
arriba, aquí uno no puede preguntar tanto.
Luego de este encuentro con la verdad, al oficial no le
quedó más remedio que llamar Pedro Ruiz, que es el
intermediario estatal que funge comprador y vendedor
ante las cooperativas de la zona y exigirle que eso no
podía suceder más, y que tenía que aprenderse todos los
precios de memoria y comunicárselo al productor, o sea
que pasó de policía a buena gente. |