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Unión de Jóvenes Rurales de Cuba 

La verdadera justicia social está en poner a todos los individuos en capacidad de pago, no en exonerarlos de ello. La gratuidad prostituye el concepto del valor.

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Los jóvenes cubanos y su frustración
Por: Emily Rodríguez, Agencia de Prensa Libre Oriental (APLO)

SANTIAGO DE CUBA - Febrero 11 de 1998- Motivos tienen los jóvenes cubanos para sentirse frustrados al desarrollarse en una sociedad con tantos problemas que los afectan desde que se están gestando. Y tan es así, que muchos son los niños de bajo peso al nacer debido a una inadecuada alimentación de la madre, acompañada del estrés por no tener ropas ni zapatos para el futuro bebé.
Aunque es cierto que esto sucede en muchas partes del mundo, hay que tener en cuenta que esto también es parte de una cultura. El pueblo cubano no tiene por tradición histórica vivir en la indigencia, hay una conciencia social de cómo se debe vivir y su imposibilidad es lo que altera e irrita.
Con el nacimiento del niño las dificultades continúan, y se suman otras como la discriminación social y material por la carencia de algo que siempre fue causa de algún privilegio social, primero ser hijo de algún militar en la época de los rebeldes, luego de algún diregente partidista, más tarde tener un padre cumpliendo misión internacionalista y por último alguien que le suministre una remesa monetaria desde el exterior.
Los estudios se cursan con un gran esfuerzo, que a veces incluye la presión familiar, llegando a ser un técnico medio o un profesional. Pero el ansiado momento de comenzar la vida laboral se complica al no encontrar puesto de trabajo que se corresponda con lo que ha estudiado
Para salvar su responsabilidad en la política de empleo, las autoridades han creado los llamados contingentes para los jóvenes graduados de técnico medio y de esta forma ubicarlos en cualquier actividad, que generalmente son tareas que no requieren ninguna calificación laboral, como son algunas labores agrícolas, servicios de limpieza, entrega a domicilio de documentos y citaciones de los organismos centrales. En ciertas ocasiones son tareas que se corresponden con su especialidad, pero con la particulariedad de que los jóvenes que se encuentran en estos contingentes sólo ganan 75 pesos mensuales, moneda nacional, o sea, 3.25 dólares, y están obligados a permanecer en él para ver si algún día son ubicados en un puesto fijo acorde a su perfil. Hay muchos que llevan más de 6 años en esta espera.
Algo parecido ocurre con los graduados universitarios, que pasan a formar la reserva científica devengando un salario de 211 pesos mensuales, sin tener un puesto de trabajo fijo y realizando las mismas labores que otros profesionales. Es por eso que los jóvenes se sienten enajenados y no quieren estudiar ni trabajar y muchos tienden a cometer delitos o prostituirse ya que obtienen mayores ganancias materiales aunque pierdan todos los valores morales.

Nuestro país tiene que hacer muchas reformas en el orden político, económico y social para salvar a esta juventud potencialmente útil al progreso de esta nación, porque no basta con desarrollar una instrucción socialmente equitativa, sino que la misma se desarrolle de acuerdo a la necesidad científico-técnica del país. De otra forma el costo educacional no podrá ser respaldado por el sector productivo de la nación, convirtiéndose en un gasto innecesario con más trasfondo político que económico.

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