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El
derecho más importante
Porfirio Cristaldo
Ayala
La
ignorancia, el populismo o la inconsciencia es lo único
que puede explicar la aprobación en la Cámara de
Diputados de un Estatuto Agrario socialista. Esta ley
aspira a ejecutar la reforma agraria en pleno siglo XXI,
en la era de la globalización y la informática. Los
diputados olvidan la libertad y la prosperidad de la gente
cuando están en juego los votos de los sintierras. O quizás,
no aprendieron del fracaso del socialismo y la reforma
agraria en todas partes.
La propiedad parece muy fácil de entender. Un niño que
apenas camina sabe perfectamente el significado de lo ``mío``.
Pero otros conceptos no son tan sencillos, como la noción
de lo ajeno. A los ladrones les cuesta respetar la
propiedad de otros, lo mismo que a los legisladores. Pero
lo más difícil para los políticos es entender que el
derecho de propiedad es parte del derecho a la vida y la
libertad, y que su estricta protección tiene decisiva
importancia para el progreso de los pueblos.
Los liberales
progresistas y socialistas, como el diputado Cándido Vera
Bejarano, creen que la propiedad es el menos importante de
los derechos humanos. Ninguno de ellos aceptaría
restringir la libertad de expresión y de prensa, ni
siquiera reglamentarlas, porque las consideran sagradas.
La Constitución dice: ``Se garantizan la libre expresión
y la libertad de prensa, ...sin censura alguna...; en
consecuencia, no se dictará ninguna ley que las
imposibilite o las restrinja``.
¿Por qué no
defienden con el mismo entusiasmo el derecho de propiedad?
Los legisladores saben que la libertad de prensa solo
puede garantizarse si se prohíbe dictar leyes o
reglamentos que la restrinjan. ¿No debería la ley
suprema establecer también que la propiedad es inviolable
y que no se dictará ninguna ley que la restrinja? ¿No
ven los graves riesgos para la libertad económica que
significan las leyes como el Estatuto Agrario que
restringen y confiscan la propiedad? La propiedad no es
absoluta, responden los populistas. ¿Acaso es absoluta la
libertad de expresión? Algunos no se percatan que la
propiedad es un derecho humano. Los objetos no tienen
derechos. En realidad, la propiedad es el más importante
de los derechos. Los liberales clásicos consideraban ``propiedad``,
no a los objetos o inmuebles, sino a los derechos
fundamentales a la vida, la libertad y los bienes.
La libertad de
expresión no es un derecho aislado o diferente al derecho
de propiedad, sino que, al igual que todos los otros
derechos, surge de la propiedad que tienen las personas
sobre sí mismas. El hombre es libre sí su capacidad de
elegir no está impedida o amenazada por el uso de la
fuerza. La propiedad de una persona es la extensión de su
vida. Vida, libertad y propiedad son una y la misma cosa.
En la Unión Soviética
la constitución garantizaba la libertad de prensa. No había
leyes que la restrinjan. No era necesario. Para controlar
a las personas y a la prensa a los comunistas les bastaba
con desconocer los derechos de propiedad. Toda la prensa,
el papel, los equipos de fax y fotocopias eran de
propiedad del Estado. No había prensa privada y, por ende,
no había libertad de prensa.
Para limitar la
libertad de las personas los gobiernos solo precisan de
leyes que restrinjan la propiedad privada. La libertad de
prensa se viola dificultando el acceso a la información o
la adjudicación de frecuencias de radio y TV, o
restringiendo la importación de papel, tinta e impresoras.
La libertad de reunión se limita restringiendo el ingreso
a los locales y la libertad de trabajar con leyes
laborales. La libertad económica se limita con leyes
ambientales y reforma agraria.
Proteger la propiedad
no es difícil. Para ello la ley debería establecer que
la expropiación se permitirá solo por causa de utilidad
pública, determinada en cada caso por ley que garantizará
una indemnización apropiada. Estos preceptos impedirán
la sanción de leyes agrarias y ambientales que violan la
propiedad para favorecer a los políticos y grupos de
presión, en detrimento de la libertad y el anhelo de
prosperidad de la gente.
Los legisladores que
entienden que el derecho de propiedad es una expresión
del derecho a la vida y la libertad debieran protegerlo
con la misma pasión con que defienden a la libertad de
expresión y de prensa y los otros derechos humanos. Y no
solo por una razón moral o de principios, sino también
porque la protección irrestricta de la propiedad privada
es condición indispensable para atraer la inversión,
crear fuentes de trabajo e impulsar el progreso económico
y social.
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