“En la mayoría de los países el sector privado no llenó el
hueco que dejó el sector público”, menciona la evaluación.
El documento destaca que las políticas del BM de los 80 y
90, que instaron a los gobiernos africanos a reducir o
eliminar los subsidios a los fertilizantes, eliminar los
controles de precios y privatizar, pueden haber mejorado la
disciplina fiscal, pero no la producción alimenticia en un
continente que se muere de hambre.
El Banco Mundial asegura que las conclusiones de ese informe
son cosa del pasado e insiste en que ha adoptado ya la
principal recomendación del análisis independiente, la de
invertir más en el sector agrícola.
El estudio publicado
hoy, que lleva el
título de “Agricultura para el Desarrollo”, menciona, en ese
sentido, que el BM comprometió 3.100 millones de dólares en
ayuda a la agricultura y el sector rural en el mundo durante
el año fiscal 2007, una cifra que ha aumentado por cuarto
año consecutivo, según el organismo.
Los préstamos al sector agrícola en África, que se redujeron
a un mínimo de 123 millones de dólares en el año 2000,
frente a los 419 millones de 1991, aumentaron a 295 millones
en el 2005 y 685 en el 2006, según la entidad financiera.
“El Banco planea seguir aumentando su respaldo a la
agricultura y el desarrollo rural, tras la caída en el
volumen de préstamos durante las décadas de los 80 y 90”,
aseguró la institución en un comunicado divulgado hoy. Por
su parte, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick,
indicó que una agenda agrícola dinámica “puede ayudar a los
alrededor de 900 millones de personas en el mundo en
desarrollo que viven con menos de un dólar diario, la
mayoría de ellos trabajadores del sector agrícola”.
El ex representante de Comercio Exterior de EE.UU. instó a
los países a eliminar las subvenciones que alteran
artificialmente los precios y a abrir sus mercados. Además,
destacó que “la sociedad civil y sobre todo las
organizaciones de granjeros necesitan una voz más activa a
la hora de fijar la agenda agrícola”.
En cuanto a las distintas regiones del mundo, el estudio
apunta que en los países urbanizados, sobre todo de América
Latina y el Caribe, así como de Europa del Este y Asia
Central, la agricultura contribuye solo alrededor del 5 por
ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en términos medios.
Aun así, las áreas rurales alojan a alrededor del 45 por
ciento de los pobres, de ahí que sea necesario vincular a
los pequeños productores con los
mercados de distribución y facilitar el acceso a trabajos
remunerados en zonas rurales.
En países como China, India y Marruecos, el BM anima a los
dirigentes a reducir la brecha entre el sector urbano y
agrícola, que es, además, fuente de tensiones sociales.
Y en el África subsahariana, contrariamente a lo que
sostenía hace unas décadas, el Banco recomienda ahora
afrontar con urgencia el escaso gasto público en la
agricultura.
Los países ricos como EE.UU. deben, por su lado, poner fin a
las subvenciones a productos como el algodón, que impiden a
los pequeños productores africanos competir en los mercados
globales. |