ANAIC 
ALIANZA NACIONAL DE AGRICULTORES INDEPENDIENES DE CUBA 

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A:   Congresistas y Senadores Norteamericanos,
      Opinión Pública General
De: Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba

                                                Jutinicú- Santiago de Cuba, Febrero 5 del 2002

Excelentísimos Señores:

Teniendo en cuenta la actual política de acercamiento de ciertas personalidades, incluyendo miembros del gobierno norteamericano, granjeros y productores agrícolas, que exploran y buscan la posibilidad de comercializar sus producciones en nuestro país y a su vez cabildear para que se levante el tan cacareado "Embargo" queremos establecer nuestra posición en cuanto a la utilización del mercado y los llamados derechos de los agricultores norteamericanos a su libre comercialización.

Los campesinos independientes de Cuba nos sentimos aludidos por  aquellos que visitan nuestro país e  ignoran a los que luchan por lograr un espacio tanto económico como social, defendiendo la libre empresa y la libertad de mercado. A los que  somos tratados por estos  hechos como criminales.

Es un error visitarnos y dejar que el Gobierno le muestre la Cuba que a ellos les interesa proyectar al mundo, como sucedió con la visita de Mary Cantwell, Senadora Federal, en un viaje organizado por Laurie McDonald Jonhson, del "Centro de Mujeres y Democracia", las cuales se entrevistaron con Vilma Espín, presidenta de la oficialista Federación de Mujeres Cubanas. Sin embargo no se contactó la directiva de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales organización independiente que representa a las mujeres rurales de nuestro país.

Nos alegramos por los derechos que disfrutan los norteamericanos, pero mientras se esgrime su derecho, se nos arrebata el derecho nuestro. El derecho a nuestro propio mercado, se desconoce nuestra personalidad moral y se negocia sin tener en cuenta nuestros intereses.

Se necesita contactar todas las partes, porque además de hacer una gran contribución a la libertad en Cuba,  si los funcionarios norteamericanos contactan con los miembros del Proyecto Cívico Rural cubano, brindándole apoyo moral y espiritual, su reconocimiento le sería una gran protección para sus integrantes, ya que reprimirlos sería un alto costo político para el gobierno cubano.

Les comunicamos nuestra preocupación con la esperanza de que nos entiendan, y a los granjeros norteamericanos les sugerimos que sean consecuentes con su razón de ser, teniendo en cuenta que gracias a la libertad que ellos disfrutan tienen la posibilidad de explorar nuevos mercados, viajar, tener acceso a la tecnología, créditos, maquinarias, etc., mientras que a nosotros se nos priva de todo ello, ya que por el simple hecho de aspirar a los mismos derechos somos detenidos, vilipendiados, hostigados e incluso amenazados de muerte.

En varias ocasiones hemos planteado nuestra disposición de establecer una relación de intercambios y comercialización directa con los productores norteamericanos, inclusive de insumos y otros productos deficitarios bajo la ley de libre empresa, por la cual como campesinos independientes nos regimos, a despecho de las imposiciones gubernamentales.

Nuestro proyecto que contempla la Sociedad Civil Rural, que incluye todo el espectro social desde los campesinos privados, las mujeres, los jóvenes hasta profesionales necesita de la solidaridad y la cooperación de las fuerzas productivas de ese país para salir de una agricultura voluntarista y politizada a una agricultura de libre mercado, eficiente y competitiva, rompiendo el cerco invisible del totalitarismo.

Mucho se habla de la pérdida económica que han tenido los productores norteamericanos por la imposición del embargo. Sin embargo nadie cuestiona las pérdidas que hemos tenido los campesinos cubanos, con una imposición política que rige desde los precios, hasta a quien vendemos nuestra producción. Compárese el precio de nuestros productos con los precios internacionalmente establecidos y veremos quien ha perdido más, ya que no contamos con otras opciones de mercado como tienen los norteamericanos.

Los campesinos cubanos bajo la orientación de la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba, junto a las demás organizaciones del campo como la Federación Latino-Americana de Mujeres Rurales, la Unión de Jóvenes Rurales y el Centro Nacional de Estudios e Investigaciones Agrícolas “Carlos Quintela” estamos preparados para participar en el diseño de una nueva política agraria en Cuba que responda a los intereses, primero de los campesinos cubanos, sin dejar de reconocer el derecho ajeno, incluyendo el de los norteamericanos.

Aprovechamos la oportunidad para ratificar nuestro apoyo y solidaridad al pueblo norteamericano y repudiamos todo acto de terrorismo, incluyendo el llamado terrorismo social. Nada justifica la barbarie y los bárbaros deben ser perseguidos donde quiera que se escondan, hasta en nuestro propio territorio si fuera necesario.

Fraternalmente,

  Pedro Antonio Alonso Pérez
  Presidente ANAIC

  J. Fausto Frómeta Rodríguez
  Director del Centro de Información
  de la Alianza Nacional de Agricultores
  Independientes de Cuba
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