Necesidades del sector agropecuario privado en Cuba
Juan Ignacio Hernández Castillo, Centro Nacional de Estudios e Investigaciones Agrícolas de la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba
SANTIAGO DE LAS VEGAS, mayo del 2000- El proyecto de cooperativas agrícolas, denominadas independientes, nace de la voluntad y necesidad de un grupo determinado de personas que buscan como principal objetivo resolver una situación económica, regulada por una decisión política del Estado que impone rígidas estructuras.
Como toda formación empresarial, debe estructurarse un proyecto que refleje la viabilidad ejecutoria de la intención económica, lo que de hecho responsabiliza a los encargados del proyecto en la determinación consciente de los objetivos y su final resultado, por lo que para lograrlo debe acogerse invariablemente a las reglas del mercado.
El sector agropecuario privado, además de cambios estructurales, debe realizar cambios e innovaciones tecnológicas profundas en los sistemas y métodos empleados en la producción, pero lo principal es el cambio de mentalidad del propio agricultor, quien debe comprender que su éxito depende de su propia capacidad de gestión, la que redundará en mayor productividad y rentabilidad, aún careciendo de infinidad de recursos.
Por tanto, la estrategia a seguir, debe ser potencializar los factores que generalmente los pequeños y medianos agricultores tienen disponibles o a los que puedan tener fácil acceso: su propia mano de obra y la de sus familiares, preparación oportuna y correcta de la tierra, semilla y material de siembra, abonos (mayormente orgánicos) y manejo de plagas y enfermedades.
Los objetivos de este proyecto son convertir a los pequeños y medianos agricultores en agro empresarios, como solución definitiva a los altos costos, bajos rendimientos y escasa o ninguna rentabilidad que desgraciadamente viene arrastrando el agricultor cubano. Es preciso brindar al campesino asesoría técnica, en cuanto a análisis y preparación de tierras, estudios y diagnósticos de laboratorios, control de los costos a nivel de fincas y una liberalización general de los precios y mercados para realizar la comercialización de los productos agropecuarios.
Tantos años de agricultura estatal, donde los costos, la calidad y el final destino de los productos no eran responsabilidad directa de los agricultores, constituyen un reto para las nuevas generaciones de productores cubanos.
El actual proceso de globalización, que entre otras cosas significa eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias para facilitar el libre acceso de los productos a los mercados, exige un gran esfuerzo en términos de identificar y aplicar medidas que conduzcan a la eficiencia de los proyectos agropecuarios, algo a que tenemos que enfrentarnos luego que nuestros productos hayan cubierto el mercado nacional.
La actividad agropecuaria requiere que quienes invierten en ella reciban una compensación justa y racional expresada en la obtención de un mínimo de rentabilidad. La obtención de un bien agroalimentario tiene justificación sólo si el precio final del producto para el consumidor es igual o menor que el mismo producto importado, con buena calidad y presentación.
El estado cubano nunca ha realizado intentos efectivos y sostenidos encaminados a resolver los problemas estructurales de los productores agrícolas privados, específicamente en lo que implica disponer de un ambiente de seguridad y confianza en el destino de su producción que les permita emprender nuevos proyectos, adquirir insumos y nuevas tecnologías que conlleven a una mayor productividad. Los agricultores privados han tenido que desempeñarse sin un financiamiento oportuno, en cantidad y una tasa de interés adecuado, como las que se destinan a la producción agropecuaria en otros países.
La escasez de recursos de todo tipo, el bajo nivel de desarrollo tecnológico, y la estructura heterogénea que presenta la propiedad de la tierra, requieren la adopción de acciones bien planteadas para lograr una modernización de la actividad agropecuaria, con criterios verdaderamente empresariales, orientados fundamentalmente a obtener rentabilidad.
Cambiar la realidad actual, representa una de las tareas más importantes y trascendentales a que tiene necesariamente que enfrentarse la agricultura cubana, teniendo en cuenta que la situación económica está ejerciendo una fuerza prácticamente determinante sobre el comportamiento social y político del país.
Este cambio debe ser fruto de un plan de consenso e integración a nivel nacional en que participen todas las instituciones públicas y privadas vinculadas al sector agropecuario, para que, cuando la agricultura cubana rompa el cerco invisible del totalitarismo, pueda llegar fortalecida y se encuentre en capacidad competitiva ante la apertura económica que impone la globalización.
Centro Nacional de Estudios e Investigaciones Agrícolas de
la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba
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