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Declaración
Conjunta sobre el II Reporte de la Comisión para una Cuba Libre
El Proyecto de
Desarrollo Cívico Rural, integrado en Cuba por las organizaciones:
Alianza Nacional de Agricultores Independientes, Federación
Latinoamericana de Mujeres Rurales, Centro de Estudios e Investigaciones
Agrícolas, Unión de Jóvenes Rurales, la Universidad Cívica Cubana,
junto a The Civil Rural Development Project,
INC.,
consideran de suma
importancia la asistencia económica por parte de los Estados Unidos a la
incipiente sociedad civil en Cuba, aunque bajo nuevas reglas y
concepciones, diferentes a las implementadas hasta ahora por las
agencias norteamericanas y organizaciones receptoras.
Es imposible
sin un mínimo de recursos lograr la implementación efectiva de nuevos
modelos de desarrollo económico como las empresas cooperativas, y la
capacitación de líderes comunitarios entrenados para participar en una
economía abierta y de mercado. Los antecedentes en procesos similares
demuestran que hay que prepararse para la democracia, porque no se llega
a la democracia representativa solamente restituyendo las libertades
públicas, sino creando alternativas de progreso, a partir de una mejor
calidad de vida.
En el caso
cubano, la formación de líderes, algo indispensable para la
implementación de una democracia real, está limitado y erosionado
permanentemente por la actual política migratoria acordada entre los
gobiernos de Estados Unidos y Cuba, donde la emigración constituye la
principal y más atractiva motivación político-social.
No se puede
perder la perspectiva en los fines, cuando se envía asistencia
humanitaria a determinados países. En Cuba, la ayuda brindada por
sucesivos gobiernos americanos ha tenido muy poca repercusión política,
no se ha utilizado para crear estructuras democráticas, sino como vía de
subsistencia para la oposición, que al ser tan mínima, crea más
conflictos de intereses que soluciones reales.
Cuando
hablamos de asistencia mínima nos referimos a lo que realmente llega a
los beneficiarios, porque el mayor volumen de gasto se produce en
infraestructura, manejo, envío y coordinación. Gran parte de esa ayuda
va a parar a manos del gobierno cubano, quien recibe la mitad de los
importes por llamadas telefónicas, con la tarifa más alta de América
latina, por el envío de dinero a traves de agencias que en numerosos
casos están al servicio de Cuba, impuestos excesivos sobre los paquetes
en la Aduana cubana, así como el decomiso arbitrario de la ayuda
humanitaria, incluyendo equipos y materiales de apoyo.
Nuestro
proyecto apoya la intención de los Estados Unidos de brindar asistencia
económica a la sociedad civil cubana, pero si se hace bajo los
principios democráticos que con ella se tratan de defender. No puede la
ayuda humanitaria convertirse en un mecanismo de captación o formación
de capital político para personas o grupos, sin considerar igual
posibilidades para todos. La ayuda debe ser para proyectos basados en la
viabilidad y conceptos del desarrollo internacional.
En nuestro
caso resulta de gran importancia, ya que las otras instituciones
internacionales que facilitan fondos para el desarrollo rural en América
latina y el Caribe requieren de la personería jurídica de las
organizaciones receptoras, requisito que nuestras organizaciones en Cuba
no pueden cumplimentar porque el gobierno no las reconoce legalmente
como tal. La única opción que tenemos es la ayuda proveniente de las
agencias norteamericanas, que obvian este requisito impuesto
arbitrariamente por el gobierno cubano.
En cuanto a la
diseminación de información a través de Radio y Televisión Martí debe
revisarse la programación, la que tiene que estar en función de los
intereses de los diferentes segmentos de la sociedad cubana. Los
programas específicos para la comunidad rural, principalmente para el
campesinado cubano no se han logrado colocar en horarios estelares,
durante más de 5 años se vienen trasmitiendo a las 4:30 AM y con seria
limitaciones para los participantes, sin apenas contacto con sus
representantes en la Isla.
La Comisión
para una Cuba Libre debería abarcar un espectro más pluralista, pues en
su propuesta incurre en los mismos errores que la Oficina de Intereses
de Estados Unidos en Cuba en su intercambio con la oposición interna, ya
que solamente dialoga y escucha a las mismas personas, sin crearse los
mecanismos para lograr una participación más abierta y representativa de
la sociedad civil en la Isla.
Las amenazas
de las autoridades cubanas para con las personas y organizaciones que
reciban fondos a partir de esta nueva propuesta, no nos amedrentan.
Tenemos la responsabilidad histórica de buscar por todos los medios la
reivindicación política, económica y social de nuestro país, sin
importar el sacrificio y los riesgos que ello implique.
A partir de todo lo expresado
queremos hacer las recomendaciones siguientes al II Informe de la
Comisión para una Cuba Libre:
1-
Que las diferentes organizaciones de la sociedad
civil dentro de Cuba sometan directamente su solicitud de financiamiento
para sus proyectos a través de la Oficina de Intereses de los Estados en
la Habana, aunque nombren una representación directa en el exterior.
2-
Que los líderes de la oposición y principalmente
los representantes de la sociedad civil sostengan reuniones periódicas
con los funcionarios correspondientes de la Oficina de Intereses, para
evaluar el avance de los proyectos, por ramas específicas.
3-
Que el financiamiento contemple la logística de
implementación, y que incluya la participación de la incipiente
propiedad privada, fundamentalmente en el sector agropecuario,
negociándose un acuerdo adjunto a la venta de medicinas y alimentos que
actualmente solo mantiene con el gobierno cubano.
4-
Que el financiamiento sea para el desarrollo de
las infraestructuras de las instituciones, no como simple ayuda
humanitaria de consumo directo, como se ha venido realizando hasta ahora
y que ha tenido muy poco impacto político.
5-
Que se realice una distribución equitativa de los
proyectos, en cuanto a su ubicación geográfica a nivel nacional para
evitar que se beneficie y potencie solamente un liderazgo establecido en
la capital de Cuba.
6-
Que Estados Unidos a través de sus
representaciones influya para que organizaciones internacionales
presentes en Cuba se abran con igual derecho para todas las
organizaciones nacionales sin discriminación alguna. Las organizaciones
como la FAO, la UNESCO, UNICEF y La Comunidad Europea, tienen programas
especializados de desarrollo en Cuba, que bien podrían participar y
monitorear los proyectos de las ONG,s cubanas.
7-
Que se busquen mecanismos institucionales y
legales para la implementación de la ayuda humanitaria, y que las
organizaciones que están responsabilizadas con su ejecución no se vean
compelidas a violar las propias leyes norteamericanas para ponerla en
práctica, como la utilización de mulas o agencias fraudulentas.
8-
Que se cree un Comité Coordinador en Cuba para
que evalúe las propuestas y trabaje en coordinación con las agencias
proveedora y la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, para
darle seguimiento a los proyectos y evitar que por falta de criterios a
algunas organizaciones se les otorguen cuantiosos fondos, mientras otras
no reciben financiamiento alguno por falta de presupuesto, según aluden
las propias agencias que otorgan las subvenciones.
9-
Que se realice por parte de la Comisión para una
Cuba Libre un intercambio de ideas con todo el universo de
organizaciones del exilio, a partir de su personalidad jurídica y
representación en el exterior de su contraparte en Cuba.
Dado en Santiago de Cuba y Miami a
los 16 días del mes de julio del 2006
Pedro Antonio Alonso, Director
Proyecto Desarrollo Cívico Rural, Capítulo Cuba
Arnold Hernández Yen, Presidente Alianza Nacional de Agricultores
Independientes, ANAIC
Catalina Y. Piña Martínez, Presidenta Federación Latinoamericana de
Mujeres Rurales, FLAMUR-Capítulo Cuba.
Ing. Juan I. Hernández Castillo, Centro de Estudios e Investigaciones
Agrícolas, Carlos Quintela.
Adrián San Emeterio Ramón, Unión de Jóvenes Rurales, UJR
Lic. José P. Armas, Universidad Cívica Cubana, UCC
Jadir Hernández, Director The Civil Rural Development Project, INC
Dra. Carmen Torres, Representante Internacional, FLAMUR |