Declaración
de principios
A:
Asamblea Nacional del Poder
Popular
Consejo
de Estado y de Ministros de la República de Cuba.
Del:
Proyecto Desarrollo Cívico Rural Cubano
Santiago de Cuba, 10 de mayo del 2008
El
17 de mayo de 1959, se firmó por parte del gobierno cubano,
la Ley de Reforma Agraria; que a su momento se presentó coma
la vía para darle solución a todos los problemas del hombre
del campo y que aceleraría el desarrollo económico de la
nación.
Cuarenta
y nueve años después, nos damos cuenta que los problemas
siguen pendiente de solución y otros se han agravado mucho más,
al destruirse la infraestructura económica y social que existía
al triunfo de la revolución, quitándole al productor toda
autonomía sobre la tierra y el resultado de su trabajo.
Una ofensiva demoledora contra la propiedad privada
provocó un éxodo masivo de las personas del campo hacia la
ciudad.
Hoy
tenemos un latifundio estatal, más grande el latifundio
privado que el gobierno se empeñó en eliminar. En la
actualidad seguimos dependiendo del monocultivo y nuestra
agricultura sigue sin diversificarse y muy atrasada, casi
primitiva. Al extremo de que hoy no podemos exhibir niveles de
producción, ni siquiera en un 50% del que alcanzamos en 1959,
en renglones tan prominentes en nuestra economía como la
industria azucarera, la ganadería y el café. Ahora con una población que se ha duplicado, nos
vemos obligados a gastar millones de dólares, en la compra de
alimentos en el exterior que se pueden producir en Cuba con
gran facilidad.
Sin
embargo, el pequeño sector privado que sobrevivió a la
colectivización agraria, con alrededor de un 25 o 30 % de las
tierras cultivables del país, produce el 70% de la producción
nacional. Lo que demuestra que no podemos seguir buscando el
origen de nuestro fracaso económico en factores externos o
climáticos; si no por el propio modelo económico impuesto
por el estado que ha fracasado en todas partes y ahí esta la
experiencia de China y Vietnam, que a pesar de no haber
realizado una total apertura en cuanto a todas las libertades,
en el sector agrícola
han alcanzado ciertos logros productivos, después que
desecharon el modelo existente en Cuba.
Hoy
es un tema recurrente en los medios de difusión, llamando a
la eficiencia y a elevar la productividad, pero el sector
privado, que es el más eficiente y productivo, solo
recibe malos tratos, abandono, multas, decomiso de animales,
de maquinarias agrícolas y falta de atención en todos los
órdenes.
En
el sector estatal o cooperativo, sus tierras están
subutilizadas: llenas de marabú y maleza, con una
productividad por área y por hombre cada vez más baja. Las
Cooperativas de Producción Agropecuaria (C. P. A.) y las
Unidades Básicas de Producción Cooperativa (U.B.P.C.) se
convirtieron en antros de la corrupción y dilapidación de
recursos, encontrándose en su gran mayoría con deudas
millonarias con el Estado. Estas cooperativas muchas veces
dejan de pagar a sus obreros por falta de solvencia económica,
a pesar de contar con todo el apoyo y atención del Estado,
apropiándose de casi toda la totalidad de los insumos
disponibles en la nación, como
insecticidas, herbicidas, fertilizantes, etc. y contar con los
servicios de riego, maquinarias, implementos agrícolas,
asesoramiento técnico, suficiente mano de obra y las tierras
más fértiles de la nación.
En
este contexto se demuestra que lo que hemos estado premiando y
alentando por décadas ha sido la ineficiencia, la baja
productividad y el caos; y sancionando y combatiendo la
productividad y la eficiencia del sector privado, de esos
hombres del campo que todavía no han
visto cumplidas las promesas que un día la revolución
le hizo al campesino cubano.
Todo
lo anterior demuestra que es impostergable la implementación
de nuevas medidas que nos permitan revertir la crítica
situación alimentaria actual en un corto y mediano plazo.
Por
tanto, sometemos a
esa instancia las medidas que llevarían a la solución
definitiva del problema. Así como otras que puedan surgir con
la discusión de este documento, todas serán muy favorables
si permiten salir de la crisis actual en que está sumido el
pueblo cubano.
Medidas
1-Derogar
todas las resoluciones y decretos ministeriales que limiten o
coarten el buen desarrollo del sector agropecuario en todo el
territorio nacional y su interacción con el terreno
internacional, con el libre acceso a todo tipo de insumos y
servicios.
2-Dotar
a la nación de una nueva legislación agraria que establezca
normas jurídicas que den garantía y estimulo a todo
iniciativa privada, incluyendo la formación verdaderas
cooperativas y pequeñas y medianas empresas; asegurando el
derecho de propiedad de forma plena en cuanto a uso y
explotación de la tierra y sus producciones.
3-Eliminar
la Empresa Nacional de Acopio y sus infraestructuras y
convertirla en una Empresa de Servicio que asista a los
productores en el arrendamiento de maquinarias agrícolas,
transporte de mercancía, asistencia técnica y proveer todo
tipo de insumo.
4-Entrega
de tierras en propiedad y con pleno derechos sobre las mismas,
a todas aquellas personas que muestren interés y capacidad
para hacerlas producir, incluyendo los obreros agrícolas y
personal que trabaja hoy en las Cooperativas de Producción
Agropecuaria (C. P. A.) y las Unidades Básicas de Producción
Cooperativa (U.B.P.C.)
5-Permitir la proliferación de pequeñas industrias en las
comunidades rurales que puedan agregar valores a sus
producciones, incluyendo la elaboración de frutas en
conservas, beneficios de café, construcción de talleres de
artesanías, etc. que proveerían empleo a las mujeres rurales
y sus familiares, aprovechando la materia prima de su propio
entorno y dejarían de perderse miles de quintales de frutas
como sucede hoy por diferentes motivos.
6-Legalizar
la compra y venta
de tierras, eliminando
las leyes que hacen imposible que los hijos y los familiares
puedan heredarlas como patrimonio. Ya que hoy el familiar que
aspire a la herencia de una tierra, debe trabajar directamente
en la misma de forma sostenida 5 años antes del dueño
fallecer
7-Instituír
una Agencia Bancaria que provea créditos a los productores al
estilo del BANFAIC (Banco de Fomento Agrícola e Industrial de
Cuba) que tanto ayudó a los productores cubanos. Un banco
donde las decisiones se tomen atendiendo solo a
consideraciones de tipo económicas y no como es hoy, que la
parte política e ideológica lo supedita todo.
8-En
el sector cooperativo estatal, o sea las Cooperativas de
Producción Agropecuaria (C. P. A.) y las Unidades Básicas de
Producción Cooperativa (U.B.P.C.) dejar
que sus miembros regresen a su anterior estatus o sea
devolverle sus propiedades. Los asociados que deseen
mantenerse en dichas entidades otorgarle total autonomía e
independencia, incluyendo la designación de sus
representantes, acogiéndose a los principios que rigen el
cooperativismo internacional como son:
a-
Adhesión voluntaria y
abierta.
b-
Control democrático por
parte de los asociados.
c-
Participación económica
de los asociados.
d-
Autonomía e
independencia.
e-
Educación, Capacitación
e Información.
f-
Cooperación entre
cooperativas.
g-
Interés por la
comunidad.
9-
Potenciar a la Empresa de Semillas Certificadas, para que
provean semillas de alta calidad que garanticen buenos
rendimientos agrícolas, que hoy son muy pobres y la mayoría
de los campesinos desconocen su existencia.
Con
la implementación de estas medidas se lograría:
1.-Un
acelerado incremento de los niveles de producción a corto y
mediano plazos, diversificación de la producción agrícola,
mejora de su calidad y reducción de sus precios.
2.-Recuperación
progresiva de la industria azucarera, la ganadería y otros
renglones; creando un clima propicio para la inversión
extranjera y nacional, imprescindible para la reanimación
de la economía nacional.
3.-Dejar
de depender de las importaciones de alimentos, para el consumo
nacional y esos recursos se destinarían a otros renglones de
la economía. Se crearían renglones exportables como flores,
frutas frescas y en conservas, verduras, semillas, etc. y
recuperaríamos otros como azúcar, café y tabaco a
aprovechando nuestra posición privilegiada a solo 90 millas
de una de nuestras principales fuentes de mercado en estos
momentos. También favorecería de forma importante el sector
turístico al sustituir las importaciones de frutas, verduras
y carnes etc. que al ser compradas a nuestros campesinos bajo
las premisas del mercado justos mejoraría las precarias de
condiciones de nuestros hombres del campo, reduciendo las
diferencias de vida entre
las zonas rurales y las urbanas.
A
modo de conclusiones, es sabido por todos que el gobierno ha
fracasado en reiterados esfuerzos para solucionar los
problemas de los bajos niveles de producción en nuestro país
empleando gran cantidad de recursos económicos y humanos sin
ningún éxito. Ejemplo de ello son: el “Plan Turquino”,
en la década de los 80, “El Plan Alimentario”, los “módulos
pecuarios”, “los autoconsumo”, la
entrega de tierra en usufructo, la agricultura urbana, entre
otros. El fracaso se
debe a que el gobierno y sus funcionarios no han tenido en
cuenta los actores principales, los
campesinos, obreros agrícolas, personal técnico, o sea el
componente humano, con sus aspiraciones y necesidades. Ejemplo
de esto sucedió con la entrega de tierras en usufructo para
el fomento del cultivo del café, que finalmente fueron
abandonadas por la carencia de insumos, avituallamientos,
asesoramiento técnico y de una logística mínima como
materiales para construir una vivienda y animales de trabajo
para crear las condiciones de aerotecnias para la siembra de
las plantas.
Los
obreros agrícolas reciben salarios, que no les permiten
cubrir sus necesidades básicas. En condiciones paupérrimas
de vida tanto laboral como humana, sin instrumentos de trabajo,
ni ropas y calzados
aparentes para la actividad, muchas veces hasta descalzos y qué
decir de la alimentación. Todo esto lo ha llevado a sumir una
actitud de resistencia pasiva de brazos cruzados.
Se
impone poner en práctica una política que haga cambiar esa
actitud, comenzando
por el gobierno que debe renunciar a la tendencia de
monopolizar todo en nuestra sociedad, incluso utilizando la
agricultura como instrumento de castigo para los que ellos
llaman indisciplina social o supuestos enemigos ideológicos.
Convencido
de que estas son las máximas aspiraciones de nuestros
productores cubanos la única vía para la solución de los
problemas seria enfrenar con voluntad política los
cambios necesarios que proponemos, continuar
retardándolos sería ir en contra de lo que sentenció el
propio Raúl Castro, “mejor
frijoles que cañones”.
Aspirando
a que prime el sentido común y la buena voluntad,
Fraternalmente,

Pedro
Antonio Alonso Pérez
Director
General
Proyecto Desarrollo Cívico Rural
Cubano.
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