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El Servicio
doméstico de las cubanas y algo más…
Santiago de Cuba, 5 de mayo
del 2002 (Ing. Ilenis Pérez/FLAMUR-CUBA)
En el artículo con
fecha 24 de abril del 2002 de Dixie Edith/SEM, publicado
por la revista electrónica Tertulia, por primera vez
aparece una reseña sobre el trabajo doméstico de la
mujer cubana. En este artículo salen a la luz varias
verdades, ya que esta actividad siempre fue concebida
como propia del abuso y explotación de la mujer, por
tanto fue moralmente social prohibida.
La mujer que realizara esta actividad era considerada
fuera de la política oficial, no tenía ningún derecho
ante la sociedad, sus hijos no podían asistir a una
guardería infantil o un semi-internado de educación
primaria.
Los llamados beneficios o privilegios para la mujer
trabajadora no estaban a disposición de las mujeres que
hacían este servicio por cuenta propia, como poder
comprar en las bodegas de alimentos con preferencia en
las filas, salir de compras a las tiendas de productos
industriales una vez al mes, utilizando dos horas del
turno laboral, etc.
Las circunstancias por lo que está regresando el
servicio doméstico a nuestra comunidad no es
precisamente las “carencias materiales” como asegura
este artículo, sino por su segunda afirmación, “los
cambios socioeconómicos ocurridos en la isla”.
Los cambios socioeconómicos ocurridos en la isla parten
de la introducción en Cuba de la dolarización y la
inversión extranjera, que como parte de la propiedad
privada arrastra sus hábitos y costumbres de sus países
de origen, además de contar con los recursos económicos
para poder pagar estos servicios.
La instrucción del servicio doméstico viene aparejada a
la dolarización de la economía social cubana, nótese en
el artículo del SEM, que las tasas de pago todas son
cuantificadas en dólares, los cubanos que reciben sus
ingresos en moneda nacional no pueden pagar por estos
servicios.
Lo enunciado en el párrafo anterior obedece al siguiente
análisis. Si a una mujer le pagan 4 dólares a la semana
por limpiar una casa, según aparece en este trabajo de
Dixie Edith, está percibiendo al mes un salario de 432
pesos cubanos; este salario es equivalente al salario
mensual de un profesional de alto rango. Si vamos al
nivel más bajo de la segunda variante, 15 dólares a la
semana por hacer todos los quehaceres de la casa, esto
significa un salario de 1 620 pesos cubanos al mes, que
no lo percibe oficialmente ningún ministro o académico
del país, ya que la tasa de cambio del peso cubano con
respecto al dólar se encuentra en estos momentos 27 a 1.
Las que pagan esos servicios domésticos son las cubanas
esposas de extranjeros radicados en Cuba, las esposas de
los gerentes de las corporaciones extranjeras, las
esposas de altos funcionarios de gobierno que no tienen
empleados estatales y algunas personas mayores o con
impedimentos físicos que tienen familiares en el
extranjero.
Todo cubano según lo establece la ley debe tener un
comportamiento de vida de acuerdo a su capacidad de
ingresos, algo que es simple de determinar porque los
ingresos reconocidos sólo son los que se devengan del
Estado, por tanto quien haga pagos por una empleada
domestica como esta debe ser objeto de investigación,
por el DTI y DSE.
Sin embargo el hecho que la Facultad de Sociología
de la Universidad de La Habana
esté trabajando en este aspecto y sus primeros
planteamientos refleje en cierta medida parte de
nuestra realidad es un paso de avance, si tomamos en
cuenta que un una sociedad cerrada todo análisis es un
pecado si no obedece a la interpretación política del
régimen. ¡Hurraaasss…! por las muchachitas del SEM. |