|

|
PDCR
Proyecto de Desarrollo Cívico Rural |
Juventud y Desarrollo:
Los jóvenes juegan un papel decisivo en el desarrollo rural.
Son los encargados de conservar y trasmitir los conocimientos
acumulados de sus antepasados, -la tradición cultural y sus
propias experiencias- entre generaciones e incorporar a la
iniciativa sus energías y aspiraciones, que muchas veces se
han perdido en sus antecesores por los fracasos en su
juventud.
La participación a temprana edad en un proyecto que le permita
capitalizar, tomar conciencia de los valores morales, la
familia y de la sociedad en general, pone a los jóvenes en
ventaja sobre aquellos que sufren de todo tipo de marginación,
viéndose muchas compelidos a la migración forzosa o
involucrarse en pandillas, delitos comunes, etc.
El PDCR tiene en sus prioridades, a través de su programa
Jubentud y Desarrollo la capacitación de jóvenes de
acuerdo a los intereses de la comunidad rural y de sus propios
intereses, preparándolos para desarrollar actividades
productivas y emocionalmente superiores, rompiendo el mito
sobre la tediosa vida rural, poco remunerativa y
discriminatoria con respeto a la población urbana.
El proyecto promueve y consolida la organización y a formación de líderes jóvenes
quienes aseguran la fundamentación
teórica y la implementación práctica y filosófica del
proyecto, incluidos en los esquemas de una remodelada
educación rural, donde además los niños desde edades muy tempranas
puedan involucrarse en el estudio y práctica del
cooperativismo.
La creación de cooperativas infantiles, acorde a sus
posibilidades e intereses, será un reto de los programas
cooperativos del propio proyecto, para que los nuevos líderes
desde su niñez puedan aprender a manejar o administrar
conceptos económicos y sociales.
El capital social, en cuento a los jóvenes, parte de las
propias familias asociadas o vinculadas de una forma u otra al
PDCR. Los programas de participación y capacitación juvenil
tienen la responsabilidad de formar las nuevas generaciones de
cooperativistas, en coordinación con el sistema nacional de
educación de cada país en cuestión.
La acción conjunta de las familias y el PDCR tienen que
garantizar dentro de su programa social y de capacitación las
condiciones de vida de los niños asociados, extraídos de la
pobreza extrema y fuera de cualquier actividad que distorsione
su desarrollo integral, tanto físico como emocional.

|