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Ponencia al II Encuentro de Campesinos y Cooperativistas
Independientes
Delegación: Provincia La Habana, Octubre de 1999
Medio ambiente, ecología y su impacto en el campesinado cubano
Introducción:
Hoy en día el
hombre se preocupa en preservar el planeta. Aunque un poco tarde,
se ha dado cuenta de que su actuar sobre la naturaleza trajo y
traerá graves consecuencias y de hecho ya se han visto los
efectos causados por el fenómeno de El Niño. Es por eso que no
se puede desligar del desarrollo la protección del medio
ambiente, pues existe una relación directa entre la pobreza y
daños ecológicos.
Las escaseces económicas inducen al hombre a actuar pensando en
su supervivencia y no en las futuras consecuencias y por otro
lado para proteger el entorno se necesita de inversiones, por lo
que en Cuba se observa grandes afectaciones. Pero son varias las
causas que conspiran contra el medio ambiente y sus
consecuencias afectan a todos los órdenes de la sociedad.
La Reforma Agraria realizada en Cuba en 1959 y 1963 permitió que
las tres cuartas partes de las tierras cubanas se convirtieran
en granjas estatales, ocupando el 73 % del total de la
superficie agrícola. Las cooperativas de producción agropecuaria
(CPA) ocuparon el 13 % y solamente el 16 % de las mismas
quedaron en manos de campesinos aislados y diseminados por todo
el país.
Como se puede
apreciar, la mayor parte de las tierras pasó a manos del control
estatal. Esta nueva distribución de las tierras trajo graves
consecuencias desde el punto de vista ecológico para la flora,
la fauna y hasta para los suelos, al perderse la distribución
natural de los mismos, ya que al cambiar el concepto de
propiedad en vez de ser consideradas las tierras propiedad de
todos, pasaron a ser propiedad de nadie, por lo que no había
ningún incentivo para cuidar, limpiar o sea proteger el medio
ambiente.
Desarrollo:
La tala
indiscriminada de todo tipo de árboles ha sido uno de los daños
ecológicos que más ha afectado nuestro ecosistema, por su
influencia en la regulación natural de muchos fenómenos de la
naturaleza. Aumentó su incidencia con el llamado período
especial, pues al cortar los árboles con el objetivo de utilizar
su madera como combustible, la tala se ha convertido en un
fenómeno devastador. Sin embargo, no son reforestados, aspecto
que es muy importante, ya que un país debe tener al menos el 30%
de su territorio cubierto de bosques, para satisfacer las
necesidades vitales de conservación y protección del medio
ambiente. Por ejemplo, una hectárea de bosque de coníferas
extrae de la atmósfera hasta 36 toneladas de polvo y existen
variedades que pueden absorber hasta 60 toneladas.
En Cuba sólo se
alcanza el 22 %. Esto se debe fundamentalmente a un inadecuado
trabajo de reforestación para sustituir aquellos árboles que han
sido talados. Unido a esto, se ha permitido el crecimiento
incontrolado de plantas dañinas como el marabú, que por su
fortaleza acaban con otras especies más útiles y necesarias.
Una práctica que
no se realizó por mucho tiempo, pero sí produjo grandes daños en
materia de medio ambiente, fue la denominada técnica de corte
australiano, que consistía en la quema de los campos de caña
para luego cortarla. La práctica se ha abandonado, aunque bajo
otros conceptos se sigue quemando caña, pues los campos
infectados de plantas urticantes así lo imponen.
Pero todo esto
además de los daños lógicos a la composición de los suelos,
rompió el equilibrio biológico de las especies y destruyó otras
como la lombriz de tierra. El majá de Santa María, regulador
natural de los roedores en los cañaverales casi desapareció, y
para salvar esta situación se introdujo la cría masiva de
hurones, que hoy son peores, pues además de otros daños también
devoran gran cantidad de caña.
La incorporación
de estudiantes a los planes agrícolas estatales, los cuales no
tienen conocimientos agrotécnicos, incentivos ni motivaciones
por el cuidado de la naturaleza, inclusive jóvenes de las
Brigadas Técnicas Juveniles, contribuyen a destruir plantaciones
enteras como en el café, que parten sus gajos para recoger sus
granos, y dañan los árboles frutales, derribándolos si es
preciso para recoger sus frutos.
Otro aspecto
terriblemente dañino en la utilización de estas fuerzas no
identificadas con los objetivos y propósitos de la agricultura
es la aplicación de los abonos y fertilizantes, que, vinculados
a metas, se suministran en cantidades desproporcionadas, se
arrojan en cualquier lugar como arroyos y cañadas, destruyendo
plantas y animales o muchas veces se dejan abandonados sacos
enteros en sitios ocultos que con las precipitaciones causan los
mismos efectos descritos anteriormente.
Para sostener lo anteriormente señalado se tomaron muestras de
zonas enteras solamente divididas por una cerca que separa una
granja estatal de una finca particular. Fácilmente se pudo
comprobar cómo había una diferencia significativa en cuanto al
cuidado de los árboles, el suelo y hasta de los ríos.
El éxodo de
campesinos provocó el abandono de sus tierras, con un
enyerbamiento que pronto convirtió sus fincas en maniguas que
sólo sirvieron para que los forasteros se aprovecharan de cuanto
quedaba en ellas. Allí se repite la misma historia, el
aprovechamiento y derribo de los árboles frutales principalmente.
La crisis económica generalizada ha conducido a la captura
indiscriminada de muchas especies de animales, inclusive bajo
veda o en etapa de reproducción, como la gallina de guinea, la
jutía, todos los peces de agua dulce, jaibas, cangrejos y otras,
con la finalidad de comer, que junto con el sacrificio de ganado
en forma clandestina ha conducido al exterminio de muchos
animales que habitaban en gran número en nuestros campos.
La contaminación
es otro factor importante que se ve con gran frecuencia, sobre
todo en aquellas zonas donde están enclavadas industrias como
los centrales azucareros, que vierten sus residuos en los ríos y
presas. Es frecuente ver los equipos y maquinarias agrícolas
siendo lavados en estos lugares, con el consiguiente derrame de
grasas y lubricantes, lo que afecta el hábitat general de
plantas y animales.
La falta de
recursos e implementos para la preparación de las tierras ha
provocado la quema desproporcionada de los residuos, con la
consiguiente destrucción de las materias orgánicas de los suelos,
dejándolos indefensos ante la erosión hídrica y eólica, que a
largo plazo los convertirá en suelos infértiles.
Sustancias y
medios más modernos y menos agresivos, como los bioplaguicidas,
no se utilizan en la agricultura, por su alto costo y bajos
rendimientos, lo que obliga a utilizar sustancias que son muy
perjudiciales al exterminar los insectos y otras especies de
vital importancia. Un ejemplo es el de las mariposas, que no
sólo sirven para alegrar con sus colores nuestros verdes campos,
sino que tienen una misión importante en la polinización de
algunos cultivos como la calabaza, que se aprovechan de las
mariposas y de las abejas para realizar esta vital función.
Después de una
visión general de algunas de las causas que afectan el entorno y
a su vez a la producción agrícola por su relación directa con
ella, pasemos a analizar una de las causas que más han
perjudicado sobre todo al campesino no colectivizado: la
construcción de presa y micro presas.
Con el afán de
hacer depender al individuo del estado hasta en el agua, el
gobierno acometió la construcción de grandes embalses de agua.
Esto, que al principio parecía una noble idea, hoy podemos
afirmar que ha sido una de las decisiones que más daño le ha
causado a la distribución natural de las aguas en nuestro país.
La construcción
de presas ha interrumpido el curso natural de los ríos, algunos
como el Cauto que junto a una serie de arroyos y riachuelos
conformaban un sistema riego que bañaba una extensa llanura y la
hacía fértil y productiva. A todo lo largo de sus márgenes los
campesinos encontraban el pasto y el agua necesaria para su
ganado y hasta sus aguas, que en defecto de otra se consideraban
potables.
Con la
desaparición de los ríos, la tala de los árboles que custodiaban
sus orillas se hizo una realidad y hoy son zonas muertas y
desforestadas, lo que ha obligado a familias enteras a
desplazarse hacia las zonas urbanas, pues sus lugares de
orígenes se han vuelto inhóspitos. Con la pobreza a que han sido
reducidos los cauces de los ríos ha bajado el nivel de humedad
en su radio de influencia, así como ha dañado la flora y la
fauna de forma significativa, fundamentalmente de los que viven
en el agua, pues cuando se interrumpe la corriente, el agua se
corrompe y aumenta su temperatura destruyendo cuantas plantas y
animales estén en su medio.
Es bueno señalar
que el gobierno nunca previó medidas que contemplaran el uso
individual de las aguas, sólo le interesó los planes estatales y
en alguna medida las comunidades rurales, pero nunca ha
reconocido los daños y perjuicios que le ha causado a todo el
campesinado con el uso centralizado del agua, arruinando a todos
los que dependían del curso de los ríos.
Después de este
análisis podemos llegar a la siguiente conclusión y recomendamos:
1- Un análisis de
la distribución de las tierras de modo que se garantice su
utilización óptima y su explotación esté en manos de personas
con conocimiento, experiencia y amor a la misma, evitando en
todos los casos utilizar estudiantes en su atención y cultivo.
2- Aplicación de
una política adecuada que resuelva la reforestación y que cese
de inmediato la tala indiscriminada a que se encuentra sometida
nuestra vegetación, aún a despecho de la falta de combustible
para sostener la infraestructura estatal.
3- Fomento en la
población del amor por el cuidado de la naturaleza, a través de
proyectos bien estudiados y financiados que permitan brindar una
educación ambiental a toda la población.
4-
Establecimiento de vías de desarrollo para que el hombre no se
vea compelido a prácticas inescrupulosas de tala de árboles
frutales o de otro tipo por falta de combustible, ni fungir como
depredador para poder alimentarse.
5- Que las
industrias tomen en cuenta la necesidad de cuidar el medio
ambiente y que respondan jurídicamente si fuera necesario por su
violación.
6- Que se tomen
en cuenta otras fuentes de energías menos contaminantes y se
busquen fuentes alternativas para resolver el abasto de agua,
siempre tratando de liberar la mayor cantidad posible para que
los ríos recuperen su vitalidad, si en definitiva el sistema de
presas no ha resuelto el problema de la agricultura en Cuba.
7- Que todos los
demás planteamientos de esta ponencia se tomen en cuenta para
mantener un desarrollo sostenido que proteja la flora, la fauna
y lo más importante, la especie humana.

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