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Ponencia para el II Encuentro Campesino
Fecha: Noviembre 3, 1999
Título: El éxodo del campo a
la ciudad
Autor: Eduardo Sallago Herrera, miembro de la
cooperativa independiente "Democracia".
Delegación de Matanzas al II Encuentro de Campesinos y
Cooperativistas Independientes "Por la recuperación agraria"
Introducción
Antes del año 1959, es decir, antes del triunfo de la
revolución cubana, se encontraban instalados por todo el país
varios bateyes, compuestos por los obreros agrícolas con sus
familias, y colindantes a éstos existían pequeños colonos,
arrendatarios y aparceros, que se dedicaban fundamentalmente al
cultivo de la caña de azúcar. También empleaban parte del tiempo
al desarrollo de la ganadería, viandas y vegetales, a escala menor.
Estos obreros agrícolas pasaban, una vez terminada la cosecha
de la caña, a ocupar el tiempo muerto en el cultivo de frutas y
vegetales en tierras de compañías y de colonos, donde cubrían sus
necesidades de alimento, calzado y ropa para él y sus familiares.
La mayor parte de los obreros agrícolas se dedicaban
fundamentalmente al mantenimiento de la actividad cultural de los
cañaverales. Un porciento menor realizaba trabajos en la recogida
de café en las zonas montañosas de las antiguas provincias de Las
Villas y Oriente, con colonos y arrendatarios, y regresaban a sus
casas con un notable poder adquisitivo, suficiente para disfrutar
de un hermoso fin de año, y satisfacer las necesidades esenciales
de sus familiares.
El campo constituía un medio básico y esencial en el cual
muchos familiares vivían. El 70 u 80% de la población era del
campo, lo cual le daba las fuerzas necesarias para que floreciera
el desarrollo agrícola y creciera en cantidad y calidad, lo que
arrojaba grandes beneficios para los trabajadores, colonos y
arrendatarios.
El campo constituía parte de la vida de miles de familias, que
consideraban la tierra como medio básico esencial sobre el cual se
desarrolla la actividad humana.
Después del 1 de enero de 1959, con el triunfo de la revolución
guiada por la ideología marxista-leninista, el desarrollo de la
vida en el campo comienza a resquebrajarse por todo el conjunto de
leyes que obstaculizaban y frenaban el desenvolvimiento de la
propiedad privada, convirtiéndola en colectiva. El peso de la
economía caía en los brazos del antiguo campo socialista, y
particularmente de la antigua URSS, que financiaba y costeaba gran
parte de los déficits que existían producto de la ineficacia,
descontrol, y errores de quienes dirigían las actividades
económicas fundamentales.
El obrero agrícola no significaba nada en aquellos campos
desatendidos, sin corriente eléctrica, con casas en mal estado, y
falta de atención de todo tipo en la esfera económica, política y
social.
Con la existencia de un bloque socialista que brindaba el apoyo
necesario, se cambió la estructura del campo para introducir la
mecanización, y sustituir gran parte del trabajo de miles de
obreros y campesinos.
Desarrollo
Después del año 1959, se nacionalizaron todas las tierras de
los terratenientes y grandes compañías, creándose en esas tierras
nacionalizadas granjas agrícolas estatales, donde se pretendió
eliminar la propiedad privada y reducir la actividad creadora del
hombre del campo, que ya contaba con medios y fuerzas para
desarrollar las actividades agrícolas de una forma lineal, pero
sin afectar la parte mecánica ni la manual.
La ideología gobernante lleva a cabo un plan para desmantelar
los bateyes de los campos, llevándose los obreros agrícolas a los
pueblos, ya que se pretendía llevar al obrero al campo
transportándolo diariamente por largas distancias para realizar
las labores agrícolas a las cuales ya estaba habituado. Todo esto
tuvo un costo irreparable: la despoblación del campo.
Tomamos como referencia un ejemplo del territorio del central
"6 de Agosto" (antiguo Mercedes Carrillo), del municipio de
Calimete, provincia de Matanzas, para mostrar las proporciones
alarmantes del éxodo del campo a la ciudad, utilizando para ello
una comparación de bateyes y cantidades de casas, antes y después
de 1959.
| Bateyes |
Antes de 1959 |
1999 |
| Girones |
63 a 65 casas |
No existe |
| El Banco |
20 a 25 casas |
No existe |
| Pedernales |
40 a 50 casas |
No existe |
| Porvenir |
35 a 40 casas |
No existe |
| Calabazas |
35 a 40 casas |
No existe |
| La Faja |
50 a 60 casas |
No existe |
| Dos Amigos |
15 a 20 casas |
3 casas |
| Curamagüey |
10 a 15 casas |
No existe |
| La Esperanza |
10 a 15 casas |
No existe |
| La Inés |
10 a 15 casas |
42 casas |
| Cayo Palmar |
30 a 35 casas |
No existe |
| La Peña |
25 a 30 casas |
No existe |
| Las Caobas |
10 a 15 casas |
No existe |
| Nuevo Oriente |
50 a 60 casas |
26 casas |
| Nueva Era |
10 a 15 casas |
No existe |
| San José Barreto |
12 a 15 casas |
No existe |
| Reinoso |
10 a 15 casas |
No existe |
| Las Marías |
7 a 10 casas |
No existe |
| Los Mangos |
8 casas |
No existe |
| La Guinea |
25 a 30 casas |
42 casas |
| Antón |
25 a 30 casas |
132 casas |
| Santa Bárbara |
60 a 70 casas |
No existe |
De un total de 22 bateyes que existían en este término
municipal de Calimete que hemos querido tomar como ejemplo,
vinculados al central "6 de Agosto" (antiguo Mercedes Carrillo),
que tenían entre 560 y 670 viviendas, en estos momentos hay 245
viviendas en los cinco bateyes que quedan.
Podemos esclarecer que cuando triunfa la revolución, por
ejemplo La Inés casi se queda sin casa alguna, ya que la compañía
eléctrica no admitía la electrificación pasando sus tendidos por
el lugar. Los bateyes que no desaparecieron fueron creciendo en la
medida en que se fue electrificando y ofreciendo algunos
beneficios. Como se puede apreciar en la tabla, queda claro que el
número de bateyes y de casas hasta 1959 era alto, por lo que los
dueños de tierras y compañías, como la Atlántica del Golfo,
disponían de un arsenal de fuerza de trabajo importante. Se
calculaba que por cada familia había dos hombres para las labores
de limpia y cosecha, donde obtenían buenos salarios y ganancias,
con un programa para mejorar las condiciones higiénico-sanitarias,
que mejoraban por año.
Es bueno señalar que al existir salarios justos y una numerosa
mano de obra, los bateyes se mantenían y crecían. Después de 1959,
se da facilidades los campesinos, además de la vivienda, de
trasladarse hacia los centrales azucareros y pueblos, y se les
facilitó a los hijos de campesinos estudios superiores,
contribuyendo todo esto a una mayor despoblación de los campos.
Hay que destacar que los bateyes que sobrevivieron han quedado
casi estancados. Algunos, como el de Antón, han crecido gracias a
la presencia de orientales, de los cuales el 50% o más es
proveniente tal vez de zonas de menor beneficio, pero que aquí no
demoran en reconocer las condiciones difíciles de la zona. Por ser
Antón uno de los bateyes más poblados de este macizo cañero, con
más de 600 habitantes, a los que se suman 200 reclusos o
prisioneros, en esta zona, a unos 30 kilómetros por terraplén del
central "6 de Agosto", queremos señalar que las condiciones para
los habitantes de allí es desfavorable en un sinnúmero de factores.
A continuación, señalaremos algunos de ellos.
- Los niños tienen que esperar a ser mayores para ir a un poco
atendido círculo social, ya que no tienen otra forma de
distracción en la zona.
- Los comercios gastronómicos brillan por su ausencia.
- La posibilidad de practicar deportes es muy escasa.
- Algunos niños, cuando comienzan a en la enseñanza secundaria,
pierden el interés y dejan los estudios.
- Si se presenta un caso de salud urgente, no hay en qué
conducirlo salvo algún tractor, pero de forma insegura.
- La única comunicación por planta de radio no es estable.
- El transporte de pasajeros es inseguro y no confiable.
- No hay suministro de huevos y otros productos que se brinda
en los pueblos, vitales para el desarrollo de los niños, como la
leche.
Conclusiones
Creemos muy correcta la necesidad de restaurar la cantidad de
bateyes y de casas independientes, así como la creación de
condiciones adecuadas para devolverle las tierras a los obreros y
familiares que quieren trabajarla y hacerla producir.
Es necesario un programa de privatización de todas las tierras,
y el establecimiento de un sistema de vida para la clase del campo
que se corresponda con las necesidades y exigencias de nuestro
principal cultivo, para devolverle su vitalidad y ponerlo en un
lugar cimero de la producción azucarera mundial.
Se requiere el establecimiento de contratos y créditos con
bancos financiadores.
Recomendaciones
-Desarrollar un plan de rescate de los bateyes y casas
individuales, así como desarrollo socioeconómico, político y
cultural para todos los bateyes que tengan a su disposición
corriente eléctrica.
-Llevar a cabo un programa de salud adecuado, y otro de
educación.
-Promover la idea de que el campo sea la principal trinchera de
trabajo de nuestros pobladores.
-Seguir desarrollando los bateyes que existen de forma
creciente.
-Asegurarle al hombre del campo una vida decente, con salarios
decorosos que le garanticen un mínimo de condiciones de vida.
-Crear centros deportivos y culturales.
-Desarrollar un programa civil de carreteras y caminos, para
facilitar la comunicación, el trabajo y el transporte.
-Desarrollar un programa para llevar la electricidad a los
lugares que no la poseen.
-Prestarle mayor atención a los pobladores de los propios
centrales, fundamentalmente a los jóvenes y niños.
-Poner créditos y seguros a disposición de las familias del
campo.
-Asociar a las nuevas comunidades, así como su vinculación con
las organizaciones de derechos humanos tanto dentro como fuera del
país que quieran apoyarnos, y que se sientan solidarios con
nuestra causa, que es democrática. |