|
Sigue sin resultados positivos aplicación de la
Ley de Cooperativas Agropecuarias.
JUTINICU, Santiago de Cuba, mayo 13 del 2003 (Antonio
Alonso, presidente de la Alianza Nacional de
Agricultores Independientes de Cuba)
La implementación de la llamada Ley de Cooperativas
Agropecuarias por parte del gobierno cubano, como un
intento de poner una camisa de fuerza al sector
productivo agropecuario en el país, ha comenzado
efectuando reuniones de los Consejos Populares y en
las Bases Campesinas para impedir que los productos
agrícolas no salgan de las zonas de producción a
través del mercado informal, o sea fuera del control
gubernamental.
En las diferentes reuniones se culpa a los
intermediarios que realizan esta actividad como
responsables de la carencia de algunos productos en
las zonas donde se producen, es decir que los
campesinos privados, único eslabón eficiente en la
cadena productiva del sector agropecuario en Cuba,
son considerados vulgares delincuentes.
A los productores privados constantemente se le está
presionando, para que realicen la contratación total
de sus producciones con el Estado, quien le impone
unos precios a los productos, muchas veces por
debajo del costo de producción y la empresa estatal
de Acopio se mantiene con las mismas deficiencias de
siempre, ahora justificada con la crisis económica
que vive el país.
Por tanto, se dejan de recoger los productos
agrícolas por falta de transporte y el combustible,
con la consiguiente pérdida para el propietario. Los
pagos por concepto de venta al Estado demoran aveces
hasta tres meses en realizarse.
Las figuras delictivas como: desvío de productos
hacia el mercado negro, ventas fuera de las áreas
determinadas, la comercialización a través de
intermediarios privados y la evasión de entrega de
productos al Estado, sólo se soluciona con la
implementación de verdaderas reformas económicas en
el país.
En el sector agropecuario, la implementación de la
libertad de mercado resolvería de inmediato la
carencia de productos a la población. La carencia de
productos en la población no se debe de ningún modo,
a que se lleven las mercancías a otras zonas, sino a
la falta de estimulo y al obsesivo afán del estado
por controlar toda y cada una de las actividades de
los campesinos.
Ultimamente es muy recurrente por parte de la prensa
resaltar lo positivo de las ferias agropecuarias en
el sentido de la diversidad de las ofertas en estas
ferias además de la participación masiva de los
campesinos, pero dejan de reconocer de que esto se
debe en gran medida a que en esta ferias no se exige
el cumplimiento de planes de entrega a la empresa
estatal de Acopio ni se le exigen impuestos, aunque
en realidad, en los productos agropecuarios no
existe tal diversidad.
Las autoridades policiales han desplegado una
ofensiva represiva contra toda actividad económica
en el país, incluyendo el decomiso de los productos
agropecuarios a las personas que viajan a los campos
a comprarlos y otros bienes como casa, autos,
camiones, equipos electrodomésticos, etc. Sin
embargo la ola represiva contra la oposición
política le ha quitado luz a esta triste realidad.
En otro aspecto de la cuestión, los famosos
incentivos, permitiendo el aumento de los por
cientos de disponibilidad de los campesinos en
cuanto a sus producciones, que según los
funcionarios gubernamentales redundaría en un
aumento sustancial de la producción, y el
consiguiente beneficio para los productores y la
población en general, se han quedado en las
expectativas.
Esperemos que con este intento fallido de las
autoridades gubernamentales, se declaren
incompetentes en la elaboración de leyes y acaten de
una vez y por todas las Ley General de Cooperativas,
propuesta y redactada por la Dirección Nacional de
la ANAIC. |