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Un recorrido por Transición
por Emily Rodríguez, Agencia de Prensa Libre
Oriental
SANTIAGO DE CUBA, febrero 4 de 1999 - En una visita
realizada a la cooperativa independiente Transición, los
días 30 y 31 del recién concluido mes de enero, por la
información ofrecida por su vicepresidente Antonio Alonso
pudimos conocer lo siguiente:
Persiste la falta de envases adecuados para guardar los
granos de la cosecha pasada como maíz, frijol y arroz.
Además, la falta de productos químicos no ha permitido
fumigarlo por lo que su conservación se está haciendo
difícil y es de importancia vital porque de ello depende
la semilla de la próxima cosecha y de su calidad también
depende un alta índice de nacimiento de las plantas.
La imposibilidad de adquirir buenas y sanas semillas ha
traído como consecuencia que la cosecha de boniato esté
confrontando serios problemas de contaminación con el
tetuán, debido a que se utilizaron bejucos contaminados
con la enfermedad y no se pudieron fumigar. Ahora la
solución sería tratarlos con productos químicos, pero
la falta de humedad de los suelos lo imposibilita,
"por lo que estamos recabando", dijo Antonio,
"la solidaridad de los que nos puedan aportar fondos
para adquirir dos turbinas para regadío. Una para la
cooperativa Progreso 1 y la otra para Transición. Estas
turbinas tienen un costo de 1,500 pesos cubanos cada una,
unos 75 dólares y 1.50 pesos el metro de manguera, de lo
que se necesitarían unos 300 metros para cada turbina,
con un valor de 450 pesos cubanos, alrededor de 25 dólares".
De todo esto se deduce que con unos 200 dólares se
podría salvar la cosecha de boniatos y con ello el
alimento de varias familias campesinas, inclusive de
consumidores de esos productos que no son miembros de esa
asociación.
Independientemente de los equipos y recursos de
labranza, la necesidad primordial de los campesinos
independientes y sus familiares son los zapatos, ya que
por la humedad y la mala calidad de los mismos cuando se
consiguen se destruyen pronto. Sería un verdadero gesto
humano apoyarlos en este sentido. Es triste ver a esos
hombres de campo trabajando la tierra semidescalzos y con
zapatos en tan mal estado que hasta se les dificulta el
caminar.
Ha sido tal el reconocimiento y simpatía que han
despertado los integrantes de las cooperativas
independientes, que tanto Jorge Béjar como Antonio Alonso
coinciden en que se gestione un logotipo o distintivo para
los miembros, que aspiran a un uniforme completo para cada
uno, pero de momento se conforman con una gorra que los
identifique y los cubra del ardiente sol.
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