ANAIC 
ALIANZA NACIONAL DE AGRICULTORES INDEPENDIENES DE CUBA 

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Campesinos tuneros se independizan

LAS TUNAS, 11 de mayo de 1999 (Berta Mexidor Vázquez, Agencia Libertad) - Una iniciativa de los campesinos preocupa al estado. Varias familias del campo renunciaron a continuar siendo miembros de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) para afiliarse a la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba (ANAIC). A través de esta organización han surgido dos cooperativas independientes, una en Santiago de Cuba y otra en Guantánamo.

En Tunas no se han creado cooperativas, pero ha surgido un movimiento de agricultores independientes que tiene varios miembros. Ellos han decidido trabajar sin tutelaje estatal. Consideran que han sido explotados, y el olvido y abandono en que viven el estado no lo ha tomado en cuenta.

La organización campesina que decía representarlos responde únicamente a los intereses del gobierno y aplica una política agraria ineficiente, donde el campesino, eje fundamental de la agricultura, no constituye prioridad, al negársele la participación en la producción. Tampoco cuenta con libertad para cultivar, para vender y decidir sus precios.

Roger Curbelo Marrero, un joven campesino que dirige este movimiento independiente en la provincia Las Tunas, asegura que "si al campesino se le estimula y le dejan producir y vender, en Cuba se acaba el hambre".

Cuba es un país agrícola. La solución del problema debe partir de la creación de una infraestructura agropecuaria eficiente que considere a los campesinos elementos de primer orden en el desarrollo productivo.

"Nadie puede aspirar a salir de esta crisis olvidando al campesino", aseguro el líder campesino. Su organización trabaja para que se sumen a la iniciativa todos los campesinos que puedan ser autosuficientes.

El gobierno no ha resuelto el problema agrario. A la vuelta de cuatro décadas son cada vez menos las tierras en poder de los campesinos. El estado, a partir de la creación de cooperativas estatales, destruyó la pequeña producción agrícola, y hoy las mejores áreas cultivables se pierden bajo la maleza. El marabú cubre magníficas tierras que de estar en manos de productores privados ayudarían a resolver la crisis alimentaria.

El movimiento, surgido en Santiago, se consolida. Guantánamo acogió, igual que Las Tunas, la iniciativa, y todo parece indicar que los campesinos incorporados a este movimiento ven una mejor opción para sus familias independizándose de todo control estatal.

La Alianza Nacional de Agricultores Independientes de Cuba tiene tres objetivos fundamentales, por los cuales lucha: libertad de cultivo, libertad de precios y libertad de mercado. Se proponen además donar parte de sus producciones a entidades caritativas, de forma tal que puedan contribuir de manera directa a resolver algunos problemas de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Las condiciones en que trabajan los campesinos en Cuba son pésimas: no tienen herramientas ni utensilios agrícolas. Algunos trabajan descalzos y semidesnudos, y el estado no les permite el acceso a pesticidas, fertilizantes, yerbicidas. Tampoco les permiten vender sus productos a otros compradores fuera del estado, quien a la vez impone los precios. Constantemente los campesinos son amenazados con quitarles las tierras si violan alguna ley agraria. La falta de apoyo gubernamental es el mayor problema.

Roger Curbelo, líder de la ANAIC en Las Tunas, ha tenido que comparecer varias veces a las oficinas de la Seguridad del Estado. El propio presidente de la organización estatal que dirige a los campesinos en la provincia tunera lo ha visitado, intentando frenar el auge que está tomando esta iniciativa al margen de todo control gubernamental.

 

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