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El
Cultivo de la Papaya
(Primera parte)
Por
Bernardo Pestano, Agosto del 2001
La
papaya cuyo nombre científico es Carica papaya, pertenece
a la familia de las Caricáceas, nativa de Centroamérica,
posiblemente entre el sur de México y el norte de
Nicaragua. La primera mención de la misma fue en el año
1535 y se le atribuye a Oviedo (Gonzalo Fernández de
Oviedo_1478_1557, historiador español), quien informó a
los reyes de España haber visto plantas de papayas
creciendo en dicha región.
Su
llegada al Caribe y a Suramérica se debió a los marinos
españoles y portugueses. En estos lugares se le conoce
con diferentes nombres, tales como fruta bomba, lechosa,
papaw, pawpaw y otros. Su distribución en todo el resto
del mundo tropical se logra durante el siglo XVI.
Se
le considera una hierba gigante y no un árbol ya que no
tiene madera en su tallo o tronco, el cual en ocasiones
puede alcanzar hasta 8 metros o más de altura. Es un
tallo único, recto y cilíndrico. El interior del mismo
es hueco y está seccionado en las partes más jóvenes
por tabiques transversales, los cuales adquieren mayor
consistencia a medida
que envejecen y a la vez cambian su coloración.
Normalmente no se ramifica, a menos que se le pode o que
se le produzca algún daño mecánico.
Las
hojas son grandes, palmadas, alternas y se compactan en la
parte terminal del tallo. El pecíolo es largo, hueco,
ligeramente curvo hacia arriba y de color verde o morado,
según la variedad. Las hojas se caen a medida que
envejecen, dando paso a las inflorescencias y a los
frutos, dejando en el tronco cicatrices características.
El
sistema radicular lo componen,
unas pocas raíces grandes, poco profundas, con una
estructura semejante a la del tallo, pero de coloración
blanca y provista de muchas raicillas alimentadoras.
Las
flores son grandes, blancas de 5 pétalos y 5 sépalos.
Nacen en el tallo cerca de la inserción de las hojas en
el mismo. Pueden ser de sexo masculino, sin ovario
desarrollado; femenino, sin estambres; y hermafroditas,
con estambres y ovarios. El sexo de las flores determina
el de las plantas y en consecuencia la producción y
características de los frutos.
Los
frutos son bayas de diferentes formas y tamaños,
dependiendo del tipo de flor que los origina, desde casi
esféricos o redondeados, a cilíndricos o alargados y con
pesos que oscilan entre 200 gramos y 8 kilogramos. Están
constituidos por una corteza de color verde y rica en
conductos de látex en los frutos jóvenes; y se tornan
amarillos cuando alcanzan su madurez. Su consistencia
interna es comestible y es rica en azúcares, minerales y
sustancias colorantes. El color de la pulpa va de amarillo
a rojizo, según el cultivar. Tiene un contenido
aproximado de 80 a 85 % de agua, sobre un 10 % de azúcar
y el resto esta representado por fibras, vitaminas y
minerales y entre éstos principalmente el hierro y el
calcio. El contenido de caroteno o pro vitamina A, es uno
de los más altos entre todas las frutas. En el centro se
encuentran las semillas, de color negro y ovaladas,
recubiertas por una sustancia algo gelatinosa. Sobrepasan
el medio millar de semillas en un fruto de regular tamaño.
El
fruto de la papaya, tiene diferentes usos, tanto como
fruta fresca, en jugos, en batidos, en helados, como parte
de las ensaladas, dulces diversos de elaboración casera o
envasados por la industria, tanto semi verdes como
maduros. Algunos países de Asia, Africa y Oceanía los
destinan a la obtensión de látex. De este líquido
lechoso que es abundante en los frutos verdes, se extrae
la papaina. La papaina se usa ampliamente como ablandador
de carnes y también en la clarificación de cervezas y
otras bebidas. Es de gran utilidad para suavizar las
lanas, así como en el curtido de las pieles. Tiene gran
aplicación en la fabricación de caucho y además en la
preparación de productos medicinales y de remedios
caseros, etc.
Existen
diferentes variedades o cultivares de uso comercial. Entre
las mejores figura la variedad cubana conocida como
Maradol, que fue obtenida por el esfuerzo combinado de un
matrimonio campesino, en la provincia de las Villas. La
palabra maradol viene de los nombres de María y de
Adolfo, que vivían en la finca El Inglés, situada cerca
del poblado de Santo Domingo*
Otra
de las variedades era la llamada criolla, que se sembraba
en la región oriental de Cuba, con rendimientos sobre las
40 toneladas por hectárea y generalmente sin mayores
problemas fitosanitarios y con gran adaptación por ser
oriunda de esa zona. En Centro y Suramérica, se conocían
las variedades Maradol o mamey, también conocida como la
Cubana, la Criolla y la tipo Cartagena y la tipo
Paraguanera. Existe una gran cultura en el desarrollo de
frutos pequeños o mini frutos de diferentes tipos,
provenientes de la variedad Solo.
El
comercio interno y de exportación a nivel mundial, excede
los 3 millones de toneladas de esta fruta, y que es
habitual en Europa estar consumiendo papaya de Sur Africa,
así como de Méjico o de Brasil.
Los
10 países que encabezan la lista de exportadores en el
mundo son: Brasil,
Méjico, Indonesia, India, Zaire, Las Filipinas, China,
Perú, Colombia y Mozambique. Además tenemos a Hawai que
forma parte del territorio americano, que es un enorme
productor y suple en parte la demanda de este país.
Como dato de interés, la libra de papaya en estos
momentos en los principales supermercados de la Florida
oscila entre US $0.90 y US $1.20 en New York.
*Dedicaron
gran parte de su vida en el desarrollo y obtención de
variedades de frutas, viandas y vegetales.(Ejemplo de
guajiros desaparecidos, que seguirán viviendo en nuestro
recuerdo como un símbolo imperecedero).
OTROS
ASPECTOS SOBRE EL CULTIVO DE LA PAPAYA:
CLIMA
Y SUELOS
Como
planta tropical al fin, se produce perfectamente en la
zona comprendida entre las latitudes 30 grados norte y 30
grados sur. Prospera mejor en áreas cálidas, desde el
nivel del mar hasta los 1,000 metros aproximadamente y con
temperaturas entre los 25 y 30 grados centígrados.
En
sitios más elevados tienden los frutos a volverse insípidos.
con menor contenido de azúcares y con inferior calidad.
Las
lluvias deben ser abundantes y bien distribuidas, desde
800 a 2,000 milímetros anuales.
De
ser escasas se requiere de riego complementario,
principalmente durante la floración y desarrollo de los
frutos. Generalmente hay que dotar las plantaciones de
riego.
La
humedad ambiental también es un factor importante. Cuando
es muy alta, favorece que las plantas sean afectadas por
hongos y cuando es muy baja, induce a las plantas a
transpirar en mayor cuantía, lo que tiende a desecarlas.
El rango deseable es entre 70 a 85 por ciento.
Los
vientos fuertes influyen desfavorablemente, porque pueden
provocar las caídas de las plantas, debido a que el
sistema radicular de las mismas es superficial, así como
a sus grandes hojas y a sus pesados frutos. En ese caso
deben emplearse cortinas rompevientos o barreras. La luz
debe ser abundante, ya que influye en el sabor y en el
color de la pulpa.
Los
suelos pueden ser diversos, los mejores para el cultivo
son los sueltos, francos, con adecuado contenido de
materia orgánica, profundos y de buena retención de
humedad. Deben permitir un adecuado anclaje y poder
extraer fácilmente los nutrientes y el agua, esto
significa un suelo profundo libre de rocas y de capas
compactas, que impidan el desarrollo de sus raíces.
Los
suelos con buen drenaje ya que los excesos de humedad
causan amarillamiento en las hojas nuevas y la caída
prematura de las inferiores y también favorece la pudrición
de la base del tallo y del sistema radicular.
Estrechamente ligados al drenaje está la textura del
suelo, o sea la proporción de arena, limo y arcilla y de
la estructura o cantidad, tamaño y firmeza en que estas
partículas se unen para formar terroncitos. En general
los suelos granulados y los arenosos tienen mejor drenaje
que los pocos granulados y los arcillosos.
En
síntesis, este cultivo es exigente en cuanto al exceso así
como al defecto de la humedad, tampoco debemos someterlos
a suelos donde las raíces estén en contacto permanente
con el agua o permanezcan sin la humedad mínima requerida
por periodos de tiempo que agilicen la deshidratación de
sus hojas y mucho menos en el
proceso de floración.
En
cuanto a la salinidad es bastante tolerante en comparación
con la mayoría de los otros cultivos, pero no es
aconsejable plantarla en suelos con este tipo de problema.
La
fertilidad del suelo es de menor significación que las
características físicas, ya que disponiendo de
fertilizantes se puede obtener rendimientos atractivos, en
suelos con bajo nivel de elementos nutritivos
El
grado de acidez o de alcalinidad puede variar de ácida a
ligeramente alcalina(pH 5,5_7,5. Cuando el suelo es muy ácido,
se pueden presentar problemas de absorción del fósforo
y/o excesos de manganeso y aluminio, los cuales pueden
llegar a ser tóxicos para las plantas. En los suelos muy
alcalinos, pueden ocurrir deficiencias de microelementos
tales como en zinc y en hierro.
SEMILLAS
La
papaya se propaga por medio de semillas y a veces es difícil
conseguir semillas de categoría certificada y sobre todo
de variedades o cultivares que estén adaptados a las
condiciones locales.
Para
obtener semillas es necesario en primer lugar, seleccionar
los frutos y preferiblemente las flores de donde
provienen, ya que esto determina en buen grado, el tipo de
fruto que dará la plantación, así como la producción y
calidad de los mismos.
Las
diferentes flores de la papaya varían desde flores
masculinas, femeninas, hermafroditas y aún entre ellas
una gran variabilidad de sexos intermedios.
Las
flores masculinas o de plantas machos, presentan un gran número
de flores, dispuestas en racimos colgantes. La flor es
tubular al estar los pétalos unidos, tienen 10 estambres
por los que pueden fecundar tanto las flores femeninas
como hermafroditas, pero por tener el ovario atrofiado no
pueden fructificar por si mismos y se les llaman machos
constantes.
Puede
ocurrir una fecundación raramente en los machos lábiles
en los cuales el ovario se desarrolle y puedan lograr un
pequeño fruto, colgando de un solo pedúnculo, pero sin
valor comercial.
Las
flores femeninas se caracterizan porque carecen de
estambres u órganos de reproducción masculinos. Son
grandes, solitarias y salen en las axilas de las hojas.
Tienen 5 sépalos rudimentarios y 5 pétalos que están
unidos en la parte basal. El ovario es grande, de forma
globosa y el estilo posee 5 estigmas. Para que
fructifiquen deben ser fecundadas por flores masculinas o
hermafroditas. Los frutos derivados de ellas tienden a ser
globosos, lisos, de regular tamaño y en la base o la zona
de unión al pedúnculo, presentan una cicatriz típica en
forma de pentágono, que corresponde a la inserción de
los 5 sépalos, por lo que se pueden reconocer como
provenientes de flores femeninas.
Las
flores hermafroditas se caracterizan por ser completas,
con los órganos femeninos y masculinos a la vez en cada
una. Se desarrollan en racimos cortos, en número de cinco
o seis, en las axilas de las hojas. El pedúnculo es un
poco más largo que el de las flores femeninas. El ovario
es alargado y los pétalos están unidos hasta la mitad
basal y separados luego en 5 lóbulos.
Los
frutos provenientes de flores hermafroditas son grandes,
carnosos, cilíndricos y con
lóbulos.
Las semillas de éstos son las que tienen mayores
probabilidades de originar plantas productivas con frutos
de características deseables. Presentan en la base una
cicatriz más o menos circular.
SELECCION
DE LAS PLANTAS, FLORES Y FRUTOS
El
sexo de las plantas se reconoce cuando se inicia la
floración, entre los 5 y 6 meses después del trasplante.
Pero esto resulta tardío ya que en ese momento se corre
el riesgo de que un alto por ciento sean plantas machos.
Para evitar que esto suceda, conviene seleccionar las
semillas de aquellos frutos redondeados con la cicatriz
basal en forma de pentágono, típico de plantas
femeninas, o de frutos alargados o cilíndricos, que
caracterizan a las plantas hermafroditas.
Revisemos:
a)
Si la semilla proviene de la unión de una flor
hermafrodita y una masculina, la tercera parte de las
plantas serán machos e improductivas, otra tercera parte
serán hembras y las otras terceras serán hermafroditas.
b)
Si la semilla proviene del cruce de una flor hermafrodita
con una femenina, la mitad de las plantas serán hembras y
la otra mitad hermafroditas. Todas capaces de fructificar.
c)
Si la semilla proviene del cruce de una flor hermafrodita
con otra hermafrodita, o hay autofecundación, las dos
terceras partes serán hermafroditas y una tercera parte
serán hembras.
Para
que todas las plantas sean productivas, conviene que las
semillas provengan de cruce de flores hermafroditas por
femeninas y/o hermafrodita por hermafrodita. Sin embargo,
el cruce de flores femeninas por hermafroditas es
naturalmente poco probable. Con este objetivo es
recomendable hacer la autofecundación de las flores
hermafroditas. o fecundar las flores femeninas con polen
de flores hermafroditas.
Otros
factores a tomar en consideración. Conviene tomar la
semilla de plantas sanas, de alta producción y de floración
y fructificación temprana, es decir que comiencen a dar
frutos alrededor de los seis meses después de sembradas.
También frutos maduros, grandes distribuidos
uniformemente en el tallo, de sabor dulce, con superficie
externa lisa, sin lomos y surcos y con una cavidad interna
pequeña.
Extracción
de las semillas: Se corta el fruto en sentido longitudinal
y se le extraen las semillas. Se lavan y se frotan en un
cedazo, o entre dos telas, o con arena u otro material,
para eliminar las sustancia gelatinosa que las recubre.
Deben lavarse hasta que queden limpias y secarse.
Guardarse en un envase seco y pueden durar un año sin
perder su germinación.
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