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Género, medio ambiente y sustentabilidad
Declaración
de Santiago
2001-04-24
Nosotras mujeres rurales e indígenas,
representantes de 32 organizaciones de 13 países
de América Latina y el Caribe, reunidas en
Santiago de Chile, del 2 al 4 de abril del 2001,
por convocatoria de la Comisión de Mujeres de
la Coordinadora Latinoamericana de
Organizaciones del Campo -CLOC- y de la Asociación
Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de
Chile -ANAMURI-, consientes de la importancia de
afirmar nuestros derechos individuales y
colectivos, en el contexto de la regionalización
y de la globalización, y de dejar sentados
nuestros criterios para la creación de un
modelo sustentable, respetuoso del medio
ambiente y con enfoque de género
Declaramos Que:
1. El modelo neoliberal globalizado, no es la
solución para erradicar la brecha de género
que afecta a las mujeres rurales de la región,
pues éste no solamente acrecienta la polarización
socio-económica entre ricos y pobres, sino que
coloca a nuestros países en mayor desventaja
frente a las grandes potencias mundiales.
2. El mercado tiene que obedecer los límites y
los derechos establecidos en los diversos
Instrumentos Internacionales de derechos humanos;
el Convenio sobre la Diversidad Biológica; el
Convenio sobre Comercio de Substancias Tóxicas;
el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas
y Tribales; La Convención para la Eliminación
de todas las Formas de discriminación contra la
Mujer, especialmente su artículo 14, entre
otros.
3. Las reglas del comercio y la acción de las
transnacionales deben estar legalmente
subordinadas a los tratados internacionales y
deben cesar el despojo de los recursos naturales,
la depredación ambiental y la injusticias
laborales infringidas a las mujeres en este
marco.
4. Las políticas impulsadas por las
instituciones Financieras internacionales y los
acuerdos sobre la liberalización del Comercio
en las Américas -ALCA-, que serán objeto de la
Reunión de Ministros a celebrarse en Quebec (Canadá)
en abril del 2001, deben hacerse en el marco de
una visión de sustentabilidad y desarrollo que
priorice a los seres humanos y su relación armónica
con el medio ambiente.
5. Las deliberaciones y resultados del ALCA y de
la Organización Mundial del Comercio -OMC-,
tienen que considerar en el diseño de sus políticas
sobre agricultura, liberalización de la tierra,
recursos naturales, comercio de plantas transgénicas,
propiedad intelectual, y otros, que la brecha
histórica que afecta a las mujeres del campo,
tiene que ser reparada a través de la adopción
de políticas justas. En las actuales
circunstancias, poner en concurrencia la pequeña
producción y círculos de distribución de las
mujeres con los capitales transnacionales, es
injusto y solo conducirá a la eliminación de
la presencia de las mujeres de este sector.
6. Las revisiones Roma + 5 y Río + 10,
convocadas por la ONU, deben hacerse con la
participación directa de las organizaciones de
mujeres rurales, tanto en las etapas de evaluación
de los logros y obstáculos de la implementación
de sus respectivos planes de acción como en el
diseño de los Planes de seguimiento.
7. Los Estados tienen que respetar la diversidad
de enfoques de desarrollo, cosmovisiones y modos
de vida, sus políticas deben potenciar el
mantenimiento del campesinado como unidad
social, valorar las culturas indígenas,
afroamericanas y rurales y erradicar cualquier
criterio discriminatorio sobre lo rural.
8. Los Estados y la Comunidad internacional
deben acordar inmediata urgencia a la reparación
de los daños causados al medio ambiente y el
modo de vida rural, esto no solamente constituye
un paliativo a las migraciones sino que
previenen la deserción aguda que afecta a la
población rural.
9. Los Estados deben diversificar el
otorgamiento de presupuestos para la investigación
sobre agricultura, desarrollar la transferencia
de tecnología orgánica para obtener una
producción sin plaguicidas; y capacitar de
manera prioritaria a las mujeres rurales en el
uso y manejo de esas tecnologías.
10. En base a los aspectos antes señalado nos
proponemos a poner en marcha los siguientes
puntos para incorporar o reforzar en nuestro
programa de lucha y organización:
- Globalizar la lucha del movimiento campesino,
de las mujeres, de las conciencias;
- Continuar luchando por la reforma agraria
integral y la soberanía alimentaria, como ejes
centrales para la erradicación del hambre y de
la pobreza que afecta a las mujeres del campo.
- Fortalecer una estrategia conjunta de lucha,
negociación y acción, alternativa al modelo
neoliberal, aprovechando para ello estos
espacios de encuentros. Además, ampliar la
unidad de mujeres campesinas, indígenas y
afrodescendientes y desarrollar la creatividad
de las luchas de las mujeres;
- Ampliar la formación política y educación
para las mujeres del campo;
- Rescatar los conocimientos ancestrales,
medicina alternativa, culturas, producción
libre de químicos, rescate de las semillas
naturales;
- Formar y ampliar las iniciativas productivas y
de comercialización impulsadas por mujeres,
impulsar el desarrollo de bancos alternativos,
fondos que nos den autonomía económica,
trueque de semillas naturales, que nos permitan
parar la intromisión de transgénicas y
subsidiar nuestro propio desarrollo;
- Reforzar los lazos de solidaridad y crear un
movimiento social amplio contra el modelo,
integrando a movimientos ecologistas,
estudiantiles, gremiales, de mujeres, de
consumidoras/es y todas/os aquellas/os que se
solidaricen en esta lucha.
Santiago, 5 de abril del 2001
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Comentarios y
Sugerencias: mujeres@alainet.org
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