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Bajo
intensa sequía y crítica alimentación la población
campesina
Santiago de Cuba,
23 de Marzo del 2001
Antonio Alonso, Presidente de la ANAIC
Una intensa sequía ha
agudizado la crisis alimentaría que venía enfrentado el
campesinado cubano. En estos momentos en cualquier país
normal la situación se podría catalogar estado de
emergencia.
Sin viandas, pastos para el ganado y hasta el agua para el
consumo humano y animales está faltando. Los ríos están
prácticamente secos y las personas se ven obligadas a
pagar altos precios por los pocos productos agrícolas que
se consiguen.
Debemos recordar que una gran mayoría de la población
rural cubana funge como una población flotante o
suburbana que depende del mercado, no de su auto producción.
Muchas personas que el gobierno le da el derecho a que se
le venda un litro de leche por tener hijos menores de 7 años,
lo intercambian por plátanos burros para satisfacer a un
número mayor de la familia.
Otro problema que se está dando aparejado a la intensa
sequía es la no observacia de las medidas ecológicas y
medio ambientales. A pesar las innumerables quejas, las
maquinarias agrícolas pertenecientes a las entidades
estatales, se siguen lavando en las pocas aguas que le
quedan a los ríos, con el consiguiente derrame de grasas
y combustibles.
Los precios en los mercados se han disparado, el gobierno
a penas vende productos subsidiados y el llamado mercado
topado es sólo un 10 % menor al mercado agropecuario.
Ejemplo, la carne de cerdo se encuentra en el mercado
agropecuario a 17 pesos la libra moneda nacional, por lo
que en el mercado topado estaría alrededor de 15 pesos.
En ambos casos sería más
o menos el salario de tres días de un obrero
normal.
La venta de grasa comestible se sigue vendiendo por el
gobierno 2 veces al año, a una per cápita de media libra,
por lo que en el mercado negro en estos momentos la libra
de grasa de cerdo se está
cotizando a 50 pesos cubanos la botella de una
libra.
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