|
Antecedentes
y Realidades de la Agricultura Cubana
Por:
Ing. Juan Ignacio Hernández Castillo
Quien
primero comenzó a repartir tierras y por tanto es el
iniciador de los problemas sobre la propiedad agrícola
en Cuba, fue el adelantado Diego Velásquez en el
temprano año de 1510. A partir de
entonces y durante siglos el tema ha sido uno
de los más controvertidos
desde el punto de vista económico, legal y político
hasta la actualidad.
Según datos tomados de las estadísticas oficiales
del actual gobierno, antes de 1959 el 73% de las
tierras pertenecían el 9.4% de la población, con lo
que querían demostrar la existencia de latifundios y
terratenientes tanto nacionales como extranjeros.
Según el censo de 1945 de los 2 039 370 de hectáreas
de terrenos con que contaba nuestro país,
aproximadamente 2 millones de hectáreas eran
cultivables, el resto eran potreros y montes.
El 17 de Mayo de 1959 fue firmada la ley de Reforma
Agraria, que entregó títulos de propiedad sobre las
tierras a los campesinos que fungían como colonos,
arrendatarios o precaristas, pero transformó en
granjas estatales al 75% de las tierras cultivables,
pasando a ser el Estado el mayor latifundista de la
nación, asumiendo el monopolio de la agricultura
cubana, incluyendo la comercialización y la
distribución.
A partir de ese momento, utilizando como correa de
transmisión a la Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños el Estado fue dirigiendo con férreas manos
todas y cada una de las actividades de los campesinos,
para lo que promulgaba leyes que minimizaban los
derechos de los agricultores que iban hasta la
expropiación forzosa y la no heredad de las tierras,
etc.
Los efectos de tales políticas no se hicieron esperar,
un descrecimiento notable en las producciones
agropecuarias, cultivos como el café, cacao y tabaco
sufrieron una enorme baja tanto en su cantidad como
calidad. Todo esto unido al desarraigo de los jóvenes
campesinos que por diversos motivos fueron abandonando
sus tierras que al final ha creado una casi despoblación
de la zona rural.
En el sector ganadero el voluntarismo y una absurda
política, sin basamento científico, cambiaron la genética
de la masa vacuna llevando al país a una reducción
de más de la mitad del ganado con que se contaba en
1959, sustituyéndolo por uno poco resistente a
nuestro clima y a las enfermedades.
En lo que respectan a la producción azucarera los
rendimientos que se obtienen son bajos. Cuba que era
considerada la productora de azúcar por excelencia y
que durante siglos produjera un millón de toneladas
por cada millón de habitantes, en estos momentos con
más de 11 millones de habitantes no llega en sus últimas
zafras a los 4 millones de toneladas.
Pese a todo este rosario de ineficiencias el gobierno
ha seguido intransigente, sin permitir a los
campesinos la libertad de producir según su
experiencia y conveniencia y ha creado diferente
organizaciones tratando de lograr una mayor producción
y eficiencia como son los casos de las cooperativas de
producción agropecuaria CPA, donde el campesino
individual se asocia, pero para ello vende sus tierras
a dicha cooperativa de modo que si en algún momento
quisiera dejar de ser miembro de ella, al salir lo haría
sin tierra.
Este método de producción pese a ser calificado por
la propaganda oficial como un método superior, en la
práctica, aunque más eficiente que las grandes
empresas agrícolas estatales, jamás ha logrado
competir con el campesino individual que tenga
condiciones de calidad de suelos y riego semejante a
ellos.
Las Unidades Básicas de Producción Cooperativas (UBPC)
son tierras que pertenecían a las empresas agrícolas
y que fueron dadas en usufructo a personas que
antiguamente trabajaban como obreros agrícolas de
dichas empresas, pese a la propaganda oficial dichas
entidades han tenido los mismos malos resultados que
durante décadas
habían tenido dichas empresas. A decir de Jesús
García investigador del Instituto Nacional de
Investigaciones Económicas sólo el 40% de las UBPC
del país son rentables.
Los malos resultados de la agricultura no pueden ser
responsabilizados por el llamado período especial,
pues según el Ministerio de la Agricultura en los años
80 se utilizaron más de 150 kg, de abonos por cada
100 hectáreas cultivadas y se contó con más de 90
mil tractores, lo que promediaba a dos tractores por
cada 100 hectáreas.
Con todo ese caudal de recursos la producción nunca
dejó de tener resultados discretos y en ningún
momento comparable con los obtenidos por los
productores individuales, a tal punto que según el
Dr. Armando Novoa, publicado por la revista Bohemia en
mayo de 1999 - cito textualmente- ” El sector
campesino, léase privado ha demostrado en los últimos
30 años ser el más productivo, no se trata de un
simple hombre trabajador del campo, sino de un gran
productor de riquezas que aprovecha la sabiduría de
siglos y la traslada de generación en generación”.
También citando al Dr. Novoa las cooperativas de Créditos
y Servicios y los campesinos dispersos solo tienen
ociosas el 4% de sus tierras. Sin embargo las UBPC el
6% y las empresas estatales el 13,8%, es necesario
acotar que las tierras de las UBPC y las estatales son
varias veces mayores que las cooperativas de Créditos
y Servicios y
los campesinos individuales en conjunto.
Según el área técnica del Ministerio de la
Agricultura, los bajos rendimientos se deben a varios
factores, como condiciones naturales adversas, suelos
salinizados, mala selección de semillas y termina la
lista con problemas de dimensión humana, donde
agrupan la falta de estímulos, de interés y motivación,
hasta la falta de una autonomía en los productores.
Sobre eso sólo sería necesario acotar que los fenómenos
naturales, la calidad de los suelos, etc. son los
mismos para los productores privados y pese a eso
logran resultados muy superiores en sus cosechas, el
problema está en eso a que hace referencia el informe,
a problemas de dimensión humana.
Desde hace tres años la Alianza Nacional de
Agricultores Independientes de Cuba (ANAIC) esta
presentando una solución alternativa a la grave
crisis de la producción agrícola que sufre nuestro
país, una mayor apertura a la gestión y producción
el campesino independiente, que no debe estar sujeto a
ningún tipo de condicionamiento político e ideológico.
Los cambios ocurridos en países como China o Vietnam
deben estudiarse, ellos han logrado un enorme avance
en la producción. Tomar la experiencia de nuestros
hermanos de Latino América como Costa Rica y lograr
un alto grado de cooperativización, con patrones
modernos, productivos y de mercado.
Nuestro sector agrícola necesita mayor participación
en nuestra área geográfica, eliminar todo obstáculo
que frene el
desarrollo de las pequeñas empresas agrícolas ya
sean privadas o cooperativas.
Desarrollar las bases de este modelo de producción
agrícola necesita un flujo de financiamientos que
puede ser a través de créditos blandos, donaciones o
cualquier otro de los métodos que tantos beneficios
han reportado a otras naciones. También es necesario
el acceso a tecnologías, semillas, abonos y demás
productos e insumos sin ningún tipo de discriminación
por parte del gobierno cubano como hasta el momento ha
venido sucediendo.
Nuestro país tiene
condiciones climáticas excepcionales, tierras
fértiles y hombres dispuestos a trabajar por mejorar
sus condiciones de vida y la de todos en nuestro país,
por favor ayúdennos a trabajar.
|
|