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EDITORIAL
GACICUBA, 25 de
OCTUBRE del 2000- El proyecto de cooperativas agrícolas,
denominadas independientes, que comienza con la constitución
el 5 de mayo de 1997de la cooperativa Transición en Loma
del Gato, nace de la voluntad y necesidad de un grupo
determinado de personas que buscan como principal objetivo
resolver una situación económica, regulada por una
decisión política del Estado que impone rígidas
estructuras. Para implementar estos esfuerzos ya se cuenta
con 14 cooperativas independientes funcionando y
otro sinnúmero de solicitudes. y para su representación
nacional e internacional se fundó el 25 de Octubre de
1997 la Alianza Nacional de Agricultores Independientes de
Cuba.
Como toda formación empresarial debe estructurarse un
proyecto que refleje la viabilidad ejecutoria de la
intención económica, lo que de hecho responsabiliza a
los encargados del proyecto en la determinación
consciente de los objetivos y su final resultado, por lo
que para lograrlo debe acogerse invariablemente a las
leyes del mercado.
El sector agropecuario privado además de cambios
estructurales debe realizar cambios e innovaciones tecnológicas
profundas en los sistemas y métodos empleados en la
producción, pero lo principal es el cambio de mentalidad
del propio agricultor, quien debe comprender que su éxito
depende de su propia capacidad de gestión, la que
redundará en mayor productividad y rentabilidad, aún
careciendo de infinidad de recursos.
Por tanto la estrategia a seguir debe ser: potenciar
los factores que generalmente los pequeños y medianos
agricultores tienen disponibles o pueden tener fácil
acceso a ellos: su propia mano de obra y la de sus
familiares, preparación oportuna y correcta de la tierra,
semillas y material de siembra, abonos ( mayormente orgánicos)
y manejo de plagas y enfermedades.
Los objetivos de este proyecto son convertir a los pequeños
y medianos agricultores en agro empresarios, como solución
definitiva a los altos costos, bajos rendimientos y escasa
o ninguna rentabilidad, que desgraciadamente viene
arrastrando el agricultor cubano. Es preciso brindar al
campesino asesoría técnica, en cuanto a análisis y
preparación de tierras, estudios y diagnósticos de
laboratorios, control de los costos a nivel de fincas y
una liberalización general de los precios y mercados para
realizar la comercialización de los productos
agropecuarios.
Tantos años de agricultura estatal, donde los costos, la
calidad y el final destino de los productos no eran
responsabilidad directa de los agricultores, debe ser un
reto para las nuevas generaciones de productores cubanos.
El actual proceso de globalización que entre otras cosas
significa eliminación de las barreras arancelarias y no
arancelarias para facilitar el libre acceso de los
productos a los mercados, esto exige un gran esfuerzo en términos
de identificar y aplicar medidas que conduzcan a la
eficiencia de los proyectos agropecuarios, algo a que
tenemos que enfrentarnos luego que nuestros productos
hayan cubierto el mercado nacional.
En el país nunca se han realizado intentos efectivos y
sostenidos encaminados a resolver los problemas
estructurales de los productores agrícolas, específicamente
en lo que implica disponer de un ambiente de
seguridad y confianza en el destino de su producción,
que le permita emprender nuevos proyectos, adquirir
insumos y nuevas tecnologías que conlleven a una mayor
productividad, todo esto sin un financiamiento oportuno,
en cantidad y tasa de interés adecuado, como las que se
destinan a la producción agropecuaria en otros países.
La escasez de recursos de todo tipo, el bajo nivel de
desarrollo tecnológico, y la
estructura heterogénea que presenta la propiedad
de la tierra, requiere la adopción de acciones bien
planteadas para lograr una modernización de la actividad
agropecuaria, con criterios verdaderamente empresariales,
orientados fundamentalmente a obtener rentabilidad. Por
eso la Alianza Nacional de Agricultores Independientes
descalifica la política del gobierno cubano de
desarrollar una agricultura urbana, mientras las áreas
rurales se encuentran totalmente abandonadas.
Cambiar la realidad actual, representa una de las tareas más
importantes y trascendentales a que tiene necesariamente
que enfrentarse la agricultura cubana, teniendo en cuenta
que la situación económica está ejerciendo una fuerza
prácticamente determinante sobre el comportamiento social
y político del país.
Este cambio debe ser fruto de un plan de consenso e
integración a nivel nacional en las que participen todas
las instituciones públicas y privadas vinculadas al
sector agropecuario, para cuando la agricultura cubana
rompa el cerco invisible del totalitarismo, pueda llegar
fortalecida y en capacidad competitiva a la apertura económica
que impone la globalización.
Este panorama es el que nos encontramos al aprobar el
senado norteamericano una ley que favorece la venta de
productos agrícolas al gobierno cubano.
Situación que preocupa sobremanera a los
agricultores de nuestro país, quienes consideran le están
usurpando su mercado natural y al cual ni siquiera por ley
tienen derecho.
Sin embargo comprenden que en las condiciones actuales
ellos no están en capacidad de producir los alimentos que
en el terreno agrícola serían necesarios para abastecer
al pueblo cubano y que además están bien identificados
con los derechos del libre comercio, pero se consideran
con igual derecho al desarrollo, considerado y aprobado
por las Naciones Unidas para todos los pueblos por igual.
La actividad agropecuaria requiere de quienes invierten en
ella, reciban una compensación justa y racional expresada
en la obtención de un mínimo de rentabilidad. Los
agricultores norteamericanos tienen en Cuba un mercado
natural de más de 120 mil campesinos dueños de sus
tierras, a los cuales podrían potencializar en busca de
su desarrollo económico, a la vez que suplen el mercado
de los productos deficitarios en cada ocasión.
La importación de un producto agroalimentario
tiene justificación sólo, si el precio final del
producto para el consumidor es igual o menor que el mismo
producto nacional, con igual o mejor calidad y
presentación.
La decisión de la Agencia Internacional para el
Desarrollo de no brindar asistencia que se pueda traducir
en una ayuda material a la Alianza Nacional de
Agricultores Independientes de Cuba, a través de su Grupo
de Apoyo en el exterior que posibilite alcanzar cierto
nivel de desarrollo, pone a los campesinos cubanos en
desventaja con los productores norteamericanos.
Esta decisión toma una intención política, si se
condiciona la ayuda humanitaria a una posición de
confrontación con el régimen, sin embargo el movimiento
de campesinos independientes de Cuba, solo por luchar por
su reivindicación social y sus libertades fundamentales
como son la libertad de mercado, de precios y de cultivo
ha sufrido la represión de las autoridades según aparece
en la cronología represiva publicada por los servicios de
CUBANET.
Si los legisladores y productores agrícolas
norteamericanos no se preocupan por el desarrollo de las
fuerzas productivas de Cuba, entonces sólo quieren
aprovecharse de la situación inoperante de su economía y
hacerlos dependiente del mercado norteamericano, como ha
venido sucediendo por más de cuarenta años, con el
comercio cubano dependiendo de la importación de
alimentos de países europeos y asiáticos, sin aumentar
la capacidad productiva de su pueblo.
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