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El éxito de las MAS, cero mala práctica productiva.

MASAYA, Nicaragua-
25 de mayo del 2009 (Servicios informativos del PDCR ©
2009)
Las Microempresas Asociativas Solidarias, como centro de
irradiación económica, dentro del proyecto de desarrollo
integral de la comunidad rural, tienen la premisa de
lograr una eficiencia óptima en su actividad agro
empresarial.
Uno de los males endémicos de los productores
latinoamericanos es la mala práctica.
La mala práctica abarca todos los sectores de la vida
económica de la sociedad rural, por tanto es prioridad
desarrollar dos iniciativas básicas para confrontarlas.
a) Emprender proyectos donde se apliquen todas las
normas agro-técnicas correctamente, que corrijan las
malas prácticas tradicionales, que como una cultura
negativa arrastran los pobladores mediante la
transmisión generacional.
b) La asesoría técnica asistida, para que la
capacitación se convierta en una práctica sistemática y
no quede solo como una base teórica, sino que sea
incorporada a la actividad productiva.
La experiencia sistematizada que se está llevando a cabo
en Masaya Nicaragua, demuestra, en primer lugar que la
comunidad no explota de forma integral sus propios
recursos. El proyecto modelo en la comunidad de Santa
Clara, lo primero que ha tenido en cuenta es la
potencialidad de los recursos humanos de la zona, como
fuerza de trabajo. En especial la participación de la
mujer rural, que encuentra en estos proyectos una nueva
oportunidad de vida.
El proyecto modelo, pretende de forma didáctica llevar
el conocimiento de cómo se deben hacer correctamente las
cosas. En la foto se puede observar cada uno de los
detalles tenidos en cuenta: la eliminación de las
malezas y plantas generadoras de semillas malas en el
área perimetral; estudio del suelo, para determinar la
necesidad real de fertilización; mantener la humedad de
la semilla durante la etapa de germinación; control y
muestreo previo de la capacidad de germinación de la
semilla; la utilización optima de la superficie
productiva, introduciendo los cultivos idóneos de
acuerdo a las aéreas disponibles; la aplicación
selectiva de pesticidas que no afecten el ecosistema,
eliminando insectos beneficiosos.
Con este propósito de creará una nueva actividad, donde
las mujeres haciéndose acompañar por niños si es posible,
fungirán como
scounters o plagueadores, los que buscarán a los
enemigos de los cultivos, ya sean plagas (insectos,
ácaros, pájaros, reptiles, roedores, etc.) o
enfermedades (bacterias, virus, hongos, etc.) Estas
personas son entrenadas en varios aspectos, pues deben
saber cómo es la planta saludable en cada etapa de su
vida, su color, hábitos de crecimiento, floración, etc.
y cómo son sus enemigos, su ciclo de vida, parte o
partes de la planta que son susceptibles al ataque de
los mismos y muy importante, quienes son los enemigos de
ellos, es decir: nuestros amigos o los que nos
benefician manteniendo a nuestros enemigos bajo control
y como también, los podemos proteger o evitar dañarlos
cuando apliquemos pesticidas.
Una agricultura sostenible, que tenga en cuenta desde
las mejores prácticas agro técnicas y el cuidad extremo
del medio ambiente, utilizando todas las potencialidades
de la naturaleza, con el interés de complementarla, no
de sobornarla, para que de todo el fruto que de ella
necesitamos, serán las premisas del verdadero de éxito
de las Microempresas Asociativas Solidarias.
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