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Nuevo
cuerpo de inspectores hostiga a los productores agrícolas
JUTINICU- Santiago de Cuba, 19 de Septiembre del 2000
Por:
Antonio Alonso Pérez, presidente de la ANAIC
La creación de un nuevo cuerpo de inspectores rurales,
hostiga a los productores agrícolas, con la imposición
de severas multas, que aunque a veces aparentemente
justificadas, la situación real del país la
convierten en arbitrarias.
El corte de madera requiere de una licencia, que
contempla el corte del más mínimo árbol y los trámites
burocráticos son interminables, lo que obliga al
campesino actuar por su cuenta.
La tala de madera preciosa está regulada, solamente
se permiten 250 pies cúbicos, toda la demás madera
tiene que ser vendida a la Empresa Estatal Forestal,
que paga 60 pesos moneda nacional por el millar. Sin
embargo luego vende el cedro a la Empresa Cubatabaco a
500 dólares el m3, para la fabricación de envases
para la exportación de tabacos.
Este cuerpo de inspectores multa además por el
incumplimiento de los convenios o contratos con la
Empresa Estatal Acopio. La sanción puede ser 10 veces
el valor del producto, tomando como base, su valor de
cotización en el mercado negro.
También multan por mala práctica de roturación de
las tierras, deficiente conservación de los suelos y
el incumplimiento de medidas de control pecuario.
Todas estas medidas están provocando un descontento
general en los campesinos, que a duras penas pueden
lograr una producción de subsistencia, para verse de
repente afectado económicamente sin tener a quien
recurrir, todas estas sanciones se duplican o
triplican según su fecha de vencimiento y no tienen
recurso de apelación ni en lo administrativo ni en lo
judicial.
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