PROYECTO DE DESARROLLO 
  CIVICO RURAL  
Capítulo Cuba

 
 



                                                        
Ni mangos ni arroz

 

 


SANTIAGO DE CUBA, junio (Víctor E. Sánchez/APLO) La cosecha de mangos está a punto de perderse. Las provincias orientales, principales productoras de la deliciosa fruta, este año se encuentran inmersa en una gran cosecha. Sin embargo, el problema de otros años se repite, la falta de envases (cajas) y su adecuada recolección y pronta transportación,  pero este año es peor,  la ausencia total de cajas penen en peligro su inexorable pérdida, con el consiguiente perjuicio para sus productores.

 

Las plantaciones de mangos, ubicadas principalmente en el sector privado, producto que las existentes en las tierras estatizadas han sido extinguidas por diferentes razones: tala indiscriminada, sustitución por otros cultivos y hasta su utilización como combustible durante la aguda crisis conocida como el “periodo especial” ponen a esos productores y sus familiares en un verdadero atolladero económico.

Muchos dueños de finca comentan, que de seguir esta situación prefieren convertir las plantaciones de mangos en carbón, ya que es mejor de comercializar. De realizarse esa decisión sería un desastre para el futuro de la industria cubana del mago, porque son plantas ya establecidas, con muchos años de existencia y su recuperación sería un proceso que demoraría varios años, perdiéndose una gran posibilidad de marcado, principalmente hacia  los Estados Unidos, cuando se restaure la libre empresa en Cuba.

 

La pérdida de la cosecha de mangos no sólo perjudicará a sus productores, sino a toda la familia cubana, principalmente a los niños, ya que no se podrá obtener la pulpa necesaria para la fabricación de compotas, componente importante en la ya restringida dieta infantil.

 

Consultado sobre el tema, Antonio Alonso, Director General del Proyecto de Desarrollo Cívico Rural, nos confiesa, “lo que no hay voluntad política para resolver el problema, que no solo afecta a la producción de mangos, sino toda la producción agropecuaria. El pasado 9 de mayo salió una publicación en el Granma que reconoce que, “en el 2006, por concepto de leche ácida se perdieron en Cuba más de 14 millones de litros”

 

La leche ácida no es más, que la leche que se hecha a perder por no recogerse a tiempo y por la mala calidad y condiciones higiénicas de los recipientes, etc. Así pasa con los mangos, que se pudren en el campo y para colmo, no se pueden vender a la población, ni llevarlos directamente al mercado, porque las multas por esa actividad económica ilícita oscilan entere los 500 y 1200 pesos cubanos.

 

La calidad del mango cubano es altamente reconocida, el bizcochuelo es una fruta ideal para enlatar, otras especies como la conocida como “mango de corazón”  -por su alto contenido en yodo-  es esencial en la producción de mermeladas. El  mango de  mamey, con una gran cantidad de pulpa es indispensable en la fabricación de las compotas.

 

La estrategia económica de la nomenclatura es incomprensible, mientras dejan de comprarles el mango a los productores cubanos,  los importan desde República Dominicana y Haití, pagándolos en dólares. Si a esos precios en dólares o su equivalente en moneda nacional de les pagara el mango a los cosecheros cubanos y se les permitiera su libre comercialización, no se  perdería una sola fruta, pero ya no podemos apelar ni siquiera a aquel slogan que se hizo famoso por los años 60; “Dice Nikita Khrushchev, que se dejen de fandango y que vayan comiendo mangos hasta que llegue el arroz”.

 

 

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